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Las cuentas pendientes de la Democracia

Las cuentas pendientes de la Democracia

miércoles 05 de diciembre de 2018, 18:47h

La mujer participa en política para satisfacer sus apetencias sexuales. La razón hay que buscarla en la característica debilidad del equilibrio mental de la mujer, la menor resistencia a las influencias ambientales y la inseguridad del control sobre la personalidad. Por ello, es fundamental que la religión católica imponga a la mujer sus estrictas normas a modo de “freno” a su tendencia animal. Cuando desaparecen los frenos que contienen socialmente a la mujer se despiertan en el sexo femenino el instinto de crueldad y rebasa todas las posibilidades imaginadas, precisamente por faltarle las inhibiciones inteligentes y lógicas, característica de la crueldad femenina que no queda satisfecha con la ejecución del crimen, sino que aumenta durante su comisión.” Antonio Vallejo-Nágera (1889-1960) Médico y catedrático de Psiquiatría.

En España tuvimos nuestro Mengele particular, torturó a presos y presas republicanas españolas y brigadistas en el monasterio de San Pedro de Cerdeña durante la Guerra de España, con el visto bueno del genocida que todavía reposa en Cuelgamuros. Estudió “el gen rojo” y puso así la ciencia al servicio del fascismo.

No tener presente nuestro pasado más reciente, impide tener una visión global de nuestra libertad. Por eso, cuando reflexiono sobre la imagen y el papel social e institucional de la mujer que los fascistas españoles tienen, rescato la obra de Antonio Vallejo Nájera, guía médico y psiquiátrico del fascismo español, asesor del genocida. Este hombre condecorado y reconocido, de familia muy reconocida y reconocible en la actualidad, impulsó la separación de las hijas e hijos de sus madres rojas como medida preventiva de infección (por ejemplo).

La crueldad de este sujeto, admirador del nazismo y fascismo, queda constatada en su obra “Eugenesia de la Hispanidad y regeneración de la raza” en la que las mujeres somos objetos de segunda, asestando un golpe profundo a las libertades que poco a poco íbamos consiguiendo con la República Española. Así se obtuvo el respaldo argumental necesario para que la misoginia nos atropellara de una manera cruel, nos humillara y nos borrara de la historia. Como ejemplo, recomiendo investigaciones que ponen estos hechos de forma nítida con las presas de la cárcel de mujeres de Málaga, en la que se hicieron experimentos cuyas conclusiones han sido demoledoras no sólo para las mujeres que los sufrieron, sino para todas en general. *

En los resultados de las investigaciones, se ofrecieron también una serie de datos estadísticos sobre vida sexual –incluyendo la edad de desfloración–, toxicomanías, aficiones, ideas patrióticas, ideas religiosas, simpatías nacionales, militarismo y actitudes políticas, sin que los autores extraigan ninguna conclusión relevante respecto del objetivo principal de su estudio**

Antonio Vallejo Nájera, por supuesto, nunca ha sido juzgado, ni condenado, ni siquiera repudiado. Tampoco su obra ha sido públicamente expuesta y analizada desde que la Democracia está instaurada en España. La Constitución entra en la cuarentena con cuentas pendientes que no pueden esperar más. Nuestra obligación es poner sobre la mesa nuestra historia, que de ninguna manera debiera pasar desapercibida ante la situación generada hoy día. Una historia que no ha sido revisada, puesta al día y mostrada al mundo tal como fue. Parece más bien que la Transición se esforzó por borrar la huella de criminales como Antonio Vallejo Nájera por el bien del país, propiciando así que su discurso vuelva a la luz sin ningún tipo de análisis ni tapujo.

Volver a estar en casa con la pata quebrada sólo es cuestión de tiempo si se considera una opción política partidos de ultraderecha, donde la mujer quedará relegada bajo la figura de mujeres machistas como en su día fue Pilar Primo de Rivera, su sección femenina y el nacionalcatolicismo.

No quería cerrar este artículo sin otro fragmento de Eugenesia de la Hispanidad: Debemos agradecer a Nietzsche la resurrección de las ideas espartanas acerca del exterminio de los inferiores orgánicos y psíquicos, de los que llaman parásitos de la sociedad. La sociedad moderna no admite tan crueles postulados en el orden material, pero en el moral no se arredra en llevar a la práctica medidas incruentas que coloquen a los tarados biológicos en condiciones que imposibiliten su reproducción y transmisión a la progenie de las taras que les afectan. El medio más sencillo y fácil de segregación consiste en internar en penales, asilos y colonias a los tarados, con separación de sexos.

Entre VOX y Antonio Vallejo Nájera, sólo se interpone la Democracia, la transparencia histórica. Saber de dónde venimos nos da la posibilidad de decidir hacia dónde queremos avanzar.

*La psicología de las mujeres Republicanas según el Dr. Antonio Vallejo Nájera. Autoras: Esperanza Bosch Fiol, Victoria A. Ferrer Pérez, Capilla Navarro Guzmán. Universidad Islas Baleares. 2008
**Nanny García.
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