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Los monstruos se han despertado en Andalucía
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Los monstruos se han despertado en Andalucía

martes 04 de diciembre de 2018, 20:51h
“Cara al sol con la camisa nueva”, canta Santiago Abascal a una consternada Susana Díaz que últimamente no gana para disgustos, mientras una turba de exaltados, casi casi con la mano alzada, grita “España, España, España”. Daba miedo este 2 de diciembre, mientras el recuento de las elecciones andaluzas adjudicaba 12 escaños a Vox, y casi cuatrocientas mil almas tras ellos nos hacían sentir prietas las filas e imaginar volver a las banderas victoriosas.

La extrema derecha se sentará en la Junta de Andalucía, pero lo peor es que tanto PP como Ciudadanos la reciben con alborozo. De hecho, ya han asumido como suyo, el éxito de esta formación misógina, xenófoba, homófona y ultra católica. Por decir sólo algunas de sus lindezas.

No se comprende que hace tan mal la prensa nacional como para no advertir al electorado de la naturaleza de este partido. Lo primero que pretende hacer, por ejemplo, es derogar la Ley de Violencia de Género, es decir, volver a que los hombres sigan teniendo derecho de pernada y maltrato sobre las mujeres. Atar a la mujer a la pata de la cama y ponerla a criar hijos de dios a malsalva.

No. No es verdad que haya más gente de derechas en Andalucía. Del millón y pico de andaluces que en 2015 votó al Partido Popular, esta vez se ha desplegado en 700.000 votos para el PP y el resto para la extrema derecha, Vox. Cabe preguntarse si quienes depositaron la papeleta de Vox, estarán al tanto de lo que han hecho. Si estarían de acuerdo en volver a criminalizar el aborto y mandar a las mujeres de vuelta a la cárcel. si querrán que los “forasteros” sean expulsados de su Comunidad, especialmente si son negros, mestizos o gitanos. Incluso que desaparezca la Comunidad y España vuelva a ser Una, Grande y Libre, como en los tiempos de Franco. Y lo peor, si querrán de verdad salir de Europa y lo que ello significa.

También volverán a someter a los homosexuales a la “ley de vagos y maleantes” y por tanto a que sufran en el silencio de sus casas o marginados y apaleados por las esquinas. Han votado a un partido que pretende “reconquistar” España y recuperar los “valores católicos y apostólicos” que según ellos se han perdido. Aunque muchos los seguimos viendo (los valores) vivitos y coleando entre el fragor de las sotanas y peinetas, los toros, las monjas y el padrenuestro.

Quieren volver a la familia, mujer mujer pariendo y criando a los hijos, marido adúltero y putero, eso sí bendecido por la hipocresía sacrosanta de madre iglesia. Y es que para ellos, tan puros, la prostitución es una sagrada necesidad del varón, varón.

Hay que pellizcarse una y otra vez para convencerse de que esto no es un mal sueño. Creímos que estas aventuras eran cosa de esos “locos polacos” o húngaros que calzan las botas de pisotear los derechos y recorren las calles en busca de adúlteras, feministas, extranjeros, homosexuales, y toda “la escoria de la sociedad”. Pensábamos que nunca estos horrores iban a llegar aquí y precisamente a nuestra tierra más alegre. La Andalucía de la Feria y del Rocío, del vinito, del fandango y de la guasa se pregunta de dónde salieron los monstruos.

España veía en el escaparate europeo el avance de la extrema derecha. Y ese era nuestro hecho diferencial. Aquí no había. Claro, el monstruo estaba dormido bajo las siglas de un partido gobernado por Aznar. Ahora heredado por el joven camisa parda Casado, que ha hecho bueno al pater Rajoy. Los analistas andan locos estos días buscando culpas antropológicas o siquiera sociológicas para colgarle el “sambenito” a alguien, sin darse cuenta del tiempo que llevan ellos mismos intentando derrocar un gobierno socialista perfectamente constituido y antes de eso, demonizando a un líder elegido por su militancia y a una izquierda que irrumpió, quizá con fragor adolescente y asambleario, pero cargado de buenas intenciones solidarias y sociales como fue el Podemos de Errejón y Bustinduy y últimamente de un mucho más maduro Pablo Iglesias.

Este domingo 2 de diciembre, los monstruos se han despertado y han salido a la calle, sin complejos, levantando la mano derecha y cantando cara al sol. Para qué se van a esconder si tanto PP como Ciudadanos, esos que venían a regenerar la democracia, les han recibido con los brazos abiertos. Queda por ver, cómo van a explicar a sus partidos en el Parlamento europeo esta euforia, algarada y alegría. Antes éramos diferentes y ahora somos más diferentes.

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