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A propósito de la prostitución y los vientres de alquiler

A propósito de la prostitución y los vientres de alquiler

jueves 29 de noviembre de 2018, 11:44h

El día parecía tranquilo: no llueve, no habrá atasco. Todo pinta bien.

Abrir Twitter y todo se complica: los de Son nuestros hijos han lanzado una campaña en la que, a fuerza de dinero, intentan blanquear su compra de bebés, y además de empapelar de pasquines las calles de Madrid y Barcelona, nos muestran un video, que es todo amor altruista y candidez reproductora. Mujeres que ofrecen, con su mejor sonrisa y sin empacho, sus vientres para satisfacer ese deseo irrefrenable que sienten algunas parejas, heteros y no heteros, de perpetuar su estirpe genética.

A estas alturas de la película, nadie me va a convencer de que eso no es querer ser padres y madres. Que como madre, sé de lo que hablo y como amiga de parejas que han adoptado o acogido a niñas y niños, también. Eso sí es tener ganas de recibir y dar amor, de educar y de criar, de ejercer la paternidad y maternidad con generosidad y afecto de verdad.

Lo otro, lo de comprar un bebé a la medida y a la carta, en el que eligen en un catálogo a la madre (aunque uds. la llamen gestante, es su madre), la condicionan su vida durante el embarazo mediante contrato, y se reservan el derecho de aceptar o no el resultado de su arriesgado proceso (un proceso que incluso puede pagar con su salud física y mental), mediante un pago que disfrazan de gastos médicos. En realidad a quien engordan los bolsillos es a las agencias que se dedican a este tráfico de bebés, no es más que una forma inhumana de explotar la capacidad reproductiva de la mujer para satisfacer un capricho, que no un derecho. El capricho de tener descendencia con mis ojos, mi color de pelo y mi color de piel.

Este es el neofeminismo que nos venden algunos y que no es más que neoliberalismo machista que piensa que todo lo que pueda ser comprado con dinero, se compra y punto.

Me bulle el cerebro y no son ni las 9,00 de la mañana…..

Y vaya si prometía el día¡¡¡

A media mañana, estoy leyendo un estupendo artículo de Nuria Gonzalez @nurygglez Somos obreras, somos abolicionistas y empieza el bombardeo de las NoSindicadas de OTRAS y de las autodenominadas “trabajadoras sexuales”……. Que ya hay que tener cuajo!!!! Pertenecer al colectivo donde se da la máxima explotación y humillación de la mujer y defenderlo como si no hubiera un mañana.

Y que si yo hago con lo mío lo que quiero, y que quién eres tú para prohibirme, y que si somos clasistas, y que si el Estado me explota más …….

Y ahí sí que ya entro en bucle, me suben los vapores y apago el teléfono porque si no, me pierdo.

Señoras y señorés que tanto defienden la prostitución, ¿no les da vergüenza justificar la violencia, la explotación, la humillación y la falta de humanidad que se produce cuando un hombre (mayoritariamente) necesita aliviar su deseo sexual pagando, osea comprando, a una persona (generalmente mujer) que no desea tenerlo con él y lo hace sólo por cubrir sus necesidades?

¿No se les cae la cara de vergüenza ante las noticias que, a diario, hablan de la desmantelación de redes que se dedican a la Trata de mujeres, en muchos casos, menores para llenar de carne fresca los garitos a los que acuden en procesión los puteros para calmar sus vapores? Mujeres que han sido engañadas, maltratadas y amenazadas y hasta asesinadas en ocasiones, para hacer florecer un negocio que mueve miles de millones de Euros al año en nuestro país.

¿No les asquea defender y blanquear como un oficio digno, la sumisión y la falta de dignidad y de amor propio que supone para una mujer satisfacer cualquier aberración, demandable y pagable en papel moneda, que se le ocurra al putero?

¿De veras, no les da empacho dar carta de legitimidad a quien las está explotando con el argumento de la sindicación frente al patrono?

Y las preguntas más importantes de todas: ¿si tan digno y gratificante les parece su trabajo, cómo es posible que ninguna de las prostitutas con las que he hablado, y he hablado con varias, deseen que sus propias hijas se dediquen a hacer la calle? ¿Cómo es posible que esos empresarios tan generosos con sus empleadas no pongan a sus hijas a trabajar en el negocio familiar?

Sí, soy abolicionista convencida porque soy feminista. Nada es más denigrante que comprar carne viva al peso para satisfacer deseos y fantasías. Mi rabia no es para con quien se dedica a esto, sino contra quien lo fomenta, lo defiende, lo consiente y lo disfruta.

Las prostitutas siempre son las víctimas a las que hay que proponer caminos para rehacer sus vidas. Los perseguibles son los proxenetas y puteros, y contra esos todo el peso de una ley que espero, que en un futuro no muy lejano, haga caer sobre ellos toda la culpa y la responsabilidad por la explotación sexual de tantas y tantas mujeres.

Este neoliberalismo, que se extiende como el aceite, que no duda en disfrazarse de neofeminismo para hacer un enorme servicio al patriarcado que los alimenta, cree que lo puede comprar todo¡¡¡

Y como entre [email protected] y [email protected], ya me han dado el día, hoy no vuelvo a encender el teléfono, que tengo la tensión por las nubes……

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