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Susana Díaz gana el debate electoral en Andalucía ante la pelea de las derechas
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Susana Díaz gana el debate electoral en Andalucía ante la pelea de las derechas

martes 20 de noviembre de 2018, 14:52h
En el debate celebrado ayer en la televisión pública andaluza, Susana Díaz resultó vencedora claramente entre reproches mutuos de Ciudadanos y Partido Popular. La candidata de Ahora Andalucía mostró un discurso que, llegado el caso, podría ser compatible a la hora de acordar con el del Partido Socialista.

Susana Díaz tiene muchas tablas y un gran equipo detrás. Se nota. Mucho más suelta la candidata socialista, a quien se le nota más experiencia y confianza a la hora de debatir y defender su gestión de estos años. Exceso de datos, de cifras, de números. Seguramente un debate requiere menos cifras y más relatos. Pero sobre todo un debate en el que se tiene enfrente a la Presidenta de la Junta de Andalucía merece hacer oposición a la Presidenta de la Junta de Andalucía. Aunque la mayoría de sondeos la den por vencedora y le garanticen incluso la posibilidad de negociar más a la izquierda o más a la derecha su futuro gobierno, no deja de ser extraño que la mayor batalla se dé entre quienes son oposición y parece que seguirán siéndolo. Recuerdo cuando en España empezamos a aficionarnos a la Fórmula 1. Schumacher era el gran dominador y solía tener la pole siempre. De ahí que muchas veces la cámara se centrase en la batalla por el segundo puesto o más abajo aún. Algo así debieron pensar ayer los equipos de los candidatos de PP y Ciudadanos. Solo en el bloque de corrupción confrontaron de verdad a Susana Díaz. Y, sin embargo, no pudieron sacarla de su posición, del aumento de transparencia y medidas anticorrupción tomadas estos años bajo su Gobierno.

Muchos analistas dirían que los debates no mueven voto o mueven una cantidad de votos demasiado pequeña, que su utilidad es reforzar las posiciones propias ante un electorado ya decidido. La impresión que queda después del que nos ocupa es que, en todo caso, reforzó posiciones. Ver el debate de ayer fue como leer un programa electoral más que ver una lucha viva y los históricos del comportamiento electoral en España nos dicen que eso no moviliza a los votantes. Tanto es así que hasta la moderadora tuvo que hacer algún llamamiento a los debatientes para que se replicaran, interpelaran e incluso se interrumpieran. Vaya, para que debatieran ni más ni menos.

Por lo demás, Juan Marín de Ciudadanos tuvo que hacer el equilibrio de criticar una gestión de la Presidenta que ha apoyado desde el Parlamento. Porque Susana Díaz no tenía mayoría absoluta y ha sido con Ciudadanos con quien ha sacado adelante la mayoría de medidas. Así que, difícil equilibrio. Intentar arrogarse las políticas más populares (como las bajadas de impuestos), dejando a Díaz lo impopular (como las listas de espera). Y si ya era difícil ese equilibrio, intentó también el de hacer vicepresidente a Moreno a la vez que le acusaba de pertenecer a un partido corrupto. Cerrar una puerta justo al momento de abrirla es un contrasentido. Teresa Rodríguez, que ha sido el látigo de Susana Díaz durante toda la legislatura, que pertenece a un sector de Podemos mucho más a la izquierda que el PSOE, fue ayer una rival que se mostró nerviosa, construyendo frases quizá demasiado largas que daban sensación de ahogo al final. En estas cosas menos es más y menos contenido pero más directo le hubiera venido muy bien a la candidata de Adelante Andalucía. Eso sí, programas compatibles entre ambos partidos y una confrontación bastantes enteros menor que muchos debates entre ellas en el Parlamento de Andalucía.

Respecto a Juanma Moreno intenta tener fuerza, mostrar tono presidencial, pero no cala. No lo consigue. Abusa de las cifras, lo que le hace mirar más hacia abajo que hacia adelante. No resulta creíble porque no acompaña su figura de un relato sólido. No es creíble si habla de bajar impuestos a la vez que se defiende la sanidad pública. Ni es difícil para Díaz desmontar un discurso de mantenimiento de los servicios públicos habiendo sido miembro del Gobierno nacional del Partido Popular. Además de los reproches a la corrupción de su partido que en esta ocasión sacó a colación el que está llamado a ser su socio.

Así pues, Susana Díaz venció ayer. No está claro con quién gobernará si gana el 2D, porque es compatible con Ahora Andalucía pero ya fue capaz de entenderse con Ciudadanos. Ayer se esforzó en dejar claro que no quiere unas negociaciones largas, preguntó directamente si bloquearán el Parlamento en caso de que no haya una suma alternativa que no incluya al PSOE. La estrategia de 2015. El día 3 de diciembre, si no hay un Gobierno claro, ya saben que la pelota estará en el tejado de la oposición.

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