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Que no desaparezca la crítica
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Que no desaparezca la crítica

sábado 10 de noviembre de 2018, 13:25h
Siempre he creído en esta idea. Para mí, es un principio ético y moral que debe tener presente siempre el Ser Humano y es algo que veo que, por desgracia, parece estar desapareciendo al menos a los ojos de la luz pública.

Estamos inmersos en un mundo mediático construido de manera artificial, donde cuenta más la audiencia que la calidad en sí de los programas que consumimos en televisión o de las noticias que aparecen en prensa, radio, televisión, internet, etc.

“Sin libertad de pensamiento, la libertad de expresión no sirve de nada”. Esta frase no es mía sino de José Luis Sampedro y me sirve para reforzar mi visión sobre lo que observo cada día. Y es que, ¿qué somos si no somos capaces de pensar? ¿qué somos si no somos capaces de distinguir lo bueno de lo malo, lo justo de lo injusto? Nada.

Y es sobre esa “nada” sobre la que debemos rebelarnos, indignarnos y actuar. Por eso, como seres humanos debemos sentirnos capaces de sentirnos lo suficientemente liberados como para poder decir lo que pensamos sin miedo. Ese miedo que parece estar incrustado en la sociedad por influencia de esos llamados poderes fácticos que mueven el mundo a su antojo.

Es tiempo de decir basta. Es tiempo de exigir a nuestros gobernantes que nos dejen vivir en libertad en todos los sentidos y sin duda, si hay una libertad en la que creo es en la de pensamiento: ese tesoro que tenemos la obligación moral de mimar y cuidar.

¿De verdad que tenemos unos medios de comunicación de grandes masas que educan? ¿Culturizan? Más bien, intentan conseguir todo lo contrario no vaya a ser que la sociedad pueda pensar por sí misma y descubra la verdad de lo que ocurre en el mundo y se revuelva de tal manera que las estructuras del poder puedan tambalearse.

¿Por qué hay artículos de opinión, de divulgación científica, imágenes, vídeos, etc. que no salen en los grandes medios? ¿Porque carecen de calidad o porque constituyen una auténtica amenaza para los círculos de poder?

Cojamos cualquier ejemplo y veremos cómo hoy el Periodismo actual (da igual si nos referimos a España o a cualquier otro país) responde más a los intereses del mercado bursátil que a la propia calidad informativa que pueda atesorar.

A veces, asistimos a programas de “debate-espectáculo” donde intervienen determinadas personas que son los representantes que el Capitalismo nos quiere mostrar. Ejemplos de periodistas que responden a este modelo hay unos cuantos. Ejemplos de medios de comunicación de ese estilo, por supuesto que también los hay.

Que a nadie le quepa duda que estamos en el tiempo de la desinformación, de la sumisión informativa, del “todo vale” con tal de vender periódicos o de obtener audiencia aunque eso, se lleve por delante la credibilidad, el rigor y la misión fundamental del Periodismo: buscar y contar la verdad de las cosas.

Como maestro que soy, no me puedo conformar con lo que hay. Me niego a pensar que hay que educar a los seres humanos como entes pasivos de los poderes fácticos. Me niego a pensar en que la Educación debe ser meramente reproductora de lo que nos quieren vender en el exterior sin ofrecer la posibilidad al ser humano a que sepa distinguir lo que es verdadero de lo que es falso (y de noticias falsas y/o manipuladas estamos inundados en la actualidad).

¿Alguien piensa por qué cuesta tanto encontrar un artículo que critique con vileza a una determinada persona que sea bien vista por los poderosos? No cuesta porque no haya artículos de ese tipo, cuesta porque se vetan esos artículos porque no interesa quedar mal con aquel que manda. El que manda pone el dinero y ya lo dijo don Francisco de Quevedo y Villegas: “poderoso caballero es Don Dinero” y contra eso, tropezamos un día y otro tanto que ya no sólo cuesta verlo en un periódico, radio o televisión. También hasta cuesta verlo por otros cauces.

¿Por qué creo que pasa esto? Por una palabra que está ahí revoloteando en el ambiente y que está ahí siempre aunque duela: el miedo. Ese miedo recorre el ambiente y cala en el cuerpo de aquellas personas que saben están siendo utilizadas cual marionetas del consumismo y que, saben que deben convivir con ello sin poder evitarlo.

Es por eso que el mensaje que quiero trasladar a la sociedad hoy es que directamente nos indignemos, que denunciemos lo que no nos gusta, que digamos lo que pensamos sobre todo aquello que muchos quisieran decir y no pueden porque son simples esclavos del dinero, del poder y la fama.

Yo os digo: rebelémonos, digamos lo que sentimos, difundamos ese mensaje en las calles, en las plazas, en las ciudades y pueblos. Hagámoslo allá donde podamos y se nos permita. No seamos seres inertes, seres sin libertad de elección. No.

En definitiva y para finalizar: seamos críticos. Aún nos quedan espacios donde podemos serlo. La realidad está ahí fuera: saquémosla. Busquemos la verdad y proclamésmola.

Mientras exista la crítica, la vida tendrá sentido. El sinsentido será que nos quedemos quietos y nos dejemos llevar sin más.

Yo me quedo con esta frase de Platón: “La libertad consiste en ser dueños de la propia vida”. Por eso, seamos dueños de nuestro ser y para eso, es imprescindible y fundamental ser críticos. Es el único camino para hallar la verdad y no sentirnos manipulados.

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