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Las mujeres queremos vivir en paz
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Las mujeres queremos vivir en paz

Y, para eso, necesitamos vivir libre de violencia

lunes 22 de octubre de 2018, 12:13h

Nada hay más desgraciado que elegir a una persona para compartir con ella la vida y descubrir que su forma de compartir es dominar y hacerse obedecer. Y, si no se acepta ese tipo de relación o si se quiere deshacer el error cometido mediante la ruptura de la pareja, se corre un serio riesgo. A veces, hasta de muerte.

Cada vez que tengo que hablar o escribir sobre la violencia machista, siento cansancio. Porque llevo muchos años explicando a quien me quiera escuchar que la violencia de género es un déficit democrático muy grave, que causa mucho dolor, que ocasiona muchas muertes de mujeres y niñas y niños y que es difícilmente explicable que continúe produciéndose en nuestros días con cuasi impunidad.

La realidad y los datos son muy tozudos y nos ayudan a ver el problema en su dimensión más cruel: este año 2018 son ya 40 las mujeres asesinadas por sus parejas y las niñas y niños que han asesinado sus padres, con la única finalidad perversa de causar el mayor dolor a sus madres.

Hemos hecho muchas cosas para corregir esta situación, pero no han sido suficientes.

En el año 1989, gobernando el Partido Socialista, se modificó el Código Penal para, entre otros, introducir en nuestra legislación el delito de malos tratos habituales, con la finalidad de disuadir a los maltratadores, estableciendo unas penas más elevadas.

No fue suficiente y en el año 2004, gobernando también el Partido Socialista, se aprobó la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, que persigue combatir esta lacra desde todas las perspectivas posibles, de una manera integral.

La ley ha sido y es muy útil, y defiendo que se mantenga tal cual, con independencia de que se deban aprobar otras leyes que aborden otras violencias de género también de manera integral. Pero la ley no ha desplegado toda su eficacia en materias fundamentales, como la educación y el aumento de la sensibilidad social, porque no se han destinado los recursos necesarios para ello.

No le demos vueltas. Nos enfrentamos a una forma de terrorismo individual, no colectivo, pero que ocasiona daños similares, siendo los asesinatos la punta del iceberg. Sabemos que los casos más graves desde el punto de vista de los malos tratos físicos, no llegan al Juzgado, no se denuncian, porque las mujeres no confían en una Justicia que no quiere a las mujeres o al menos no las comprende.

El Pacto de Estado suscrito hace un año, contiene muchas medidas de muy diferente naturaleza para cambiar el rumbo y ya han comenzado a producirse cambios legislativos para hacerlas realidad. Es urgente poner en marcha todo el contenido del Pacto.

El feminismo es el motor del cambio que necesitamos, pero debemos tener claro que el feminismo es, además de una filosofía política, una revolución personal; es el cuestionamiento personal de los cánones de relación entre mujeres y hombres en los que nos han educado. Esa revolución es un esfuerzo de cada persona, mujer u hombre, y por eso las leyes no son suficientes, ni de lejos, para transformar esta sociedad patriarcal en una sociedad de personas libres.

Educar, educar y educar en libertad y respeto. En igualdad y solidaridad. En la familia y en la escuela. En los medios de comunicación y en la publicidad. Hay que alcanzar un pacto social para construir una sociedad de personas libres e iguales en derechos y en deberes.

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    Últimos comentarios de los lectores (2)

    2895 | Yolanda - 27/10/2018 @ 19:06:21 (GMT)
    La mujer ha sido siempre ciudadana de tercera, las religiones han tenido mucha culpa de que así sea, de que se haya perpetuado durante tantos siglos el sistema patriarcal. Los hechos demuestran lo difícil que es combatirlo. La violencia de género es una consecuencia de ello. El Partido Socialista en la oposición y siempre que ha gobernado ha impulsado leyes para poder erradicarla. Para muchos de nosotros es inexplicable que pueda existir esta lacra, porque por suerte hemos tenido una educación que nos ha dado las herramientas adecuadas para defendernos de actitudes machistas y poder rechazarlas. Eso creía yo, pero después de leer, escuchar tantos casos, un porcentaje muy bajo, pero, aunque sea así, tienen nombre y apellidos, son personas con cultura. Mi reflexión es que tiene que ir unido educación más cultura. Para eso hace falta dinero y podía haber habido más para que las comunidades autonómicas pudieran poner en marcha más medidas si no hubieran votado en contra PP y Ciudadanos, a los fondos que este Gobierno había conseguido de Bruselas. Educación en las familias, colegios, institutos. Charlas, debates constructivos en los medios. Una campaña constante para poner el dedo en la llaga, para concienciar a la sociedad. Es muy importante la labor que podemos hacer los ciudadanos, rechazando, cuestionando las actitudes machistas. Los propios jóvenes a sus amigos; los vecinos en sus comunidades. Lo importante es el compromiso de todos y no cerrar los ojos.
    2887 | Concepcion Paniagua - 22/10/2018 @ 18:56:59 (GMT)
    La verdad es que cuando oigo hablar de que ha muerto una mujer a manos de su pareja o su expareja, se me ponen los pelos de punta, te entra unas ganas de llorar, porque pienso que no hay derecho a maltratar asi a la madre de sus hijos, ojala y pronto acabe esta pesadilla y no vuelva a morir ninguna mujer mas.

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