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Alma Guillermoprieto: 'El mundo moderno sería imposible sin un periodismo poderoso'
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(Foto: @FPA / Daniel Mora)

Alma Guillermoprieto: "El mundo moderno sería imposible sin un periodismo poderoso"

sábado 20 de octubre de 2018, 14:48h
La reportera mexicana Alma Guillermoprieto, galardonada en los premios Princesa de Asturias, lanzó un reivindicativo y poderoso mensaje: "el mundo moderno, el mundo entrelazado, sería imposible sin un periodismo poderoso, bien financiado y respetado por todos los gobiernos del mundo". Un año más, los Reyes de España, hicieron entrega de los Premios, en su 38 Edición, en el Teatro Campoamor de Oviedo.

De los ocho galardonados, tres son mujeres, entre ellas la comprometida periodista Alma Guillermoprieto, (Comunicación y Humanidades) en reconocimiento a su implicación en la realidad de Latinoamérica; le acompañaron también, la escritora y artista francesa Fred Vargas autora de novela policiaca y Silvia A. Earle, bióloga marina estadounidense autora de numerosos reportajes para National Geographic, premio a la Concordia, qué dio un discurso ecologista y feminista. Como es haitual, al acto asistieron, entre otras autoridades el presidente de Asturias, Javier Fernández, y este año de forma novedosa, el presidente del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes, así como cinco ministros del actual gabinete socialista, Carmen Calvo, Pedro Duque, Josep Borrell, Teresa Ribera, y la asturiana Maria Luisa Carecido. La presidenta del Congreso, Ana Pastor y otras autoridades de las artes y las ciencias.


¿Cómo sería el mundo sin periodismo?

El discurso de la reportera Guillermoprieto levantó literalmente al auditorio del Campoamor, dada la carga de profundidad lanzada sobre la necesidad de un periodismo veraz y comprometido en el mundo de tantos horrores, conflictos, bélicos, de salud, de hambre, de abusos, de crueldad y penurias. "Un mundo en el que las grandes potencias se involucran en las decisiones de países más pequeños, se trafica con niños; a los migrantes que llegan desesperados a nuestras fronteras se les vuelve a lanzar de una patada al mar o al desierto, es un mundo en el que hacemos falta para que quede constancia de estos horrores. También es un mundo en el que urge prepararnos para tomar decisiones éticas terribles: la vida generada en un laboratorio, ¿es vida? ¿Se deben regular las investigaciones que llevarán a la creación de una inteligencia artificial superior a la humana?", dijo la periodista mexicana.

"Cómo se enterarían ustedes de estos y todos los demás hechos y retos que ocurren fuera de su entorno inmediato sin nosotros, los reporteros? Sin los medios, el mundo viviría en una especie de siglo XI, aislado cada quién en su villorrio o su castillo, igual de ignorantes los dos, convencidos de que son tan reales las sirenas como los rinocerontes. Sin un periodismo poderoso, bien financiado, respetado por los gobiernos, el mundo moderno, el mundo entrelazado, sería imposible".

"Pero en este oficio cuesta trabajo no solo vivir, sino sobrevivir. Este año han sido asesinados 45 reporteros, porque a alguien no le gustó lo que dijeron de él. Hace año y medio, en Madrid, regresaba yo al hotel después de la ceremonia del premio Ortega y Gasset cuando me avisaron que en México, en la ciudad de Culiacán, cuna del narcotráfico de mi país, habían matado a tiros a mi valiente, inclaudicable amigo, Javier Valdez. Fue como si apagaran la luz del mundo. Estos asesinatos, siempre impunes, matan un poco no sólo a la víctima sino a todos los que lo rodean, y claro, esa es también la intención. Matan a uno para intimidar a todos".



"Sin embargo, estoy aquí para decir que donde matan a uno, a la larga suelen surgir dos, o por lo menos otro. Y que si antes intentaba disuadir a los jóvenes que me decían que querían ser periodistas, porque el peligro es mucho, porque los cambios tecnológicos, porque se gana poco, porque... ay, por qué no hacer algo más fácil y vivir tranquilos. Hoy sin embargo les digo, háganle, dénle nomás, porque contamos la historia del mundo todos los días. Porque dejamos constancia de lo que otros quieren tapar. Porque somos el antídoto de las redes sociales con su inmediatez y su potenciación de la rabia. Porque hacemos falta. Porque sí se puede ver el mundo, porque no podremos enderezar la historia, pero sí contarla, ser heroicos. Porque el futuro de este oficio lo están inventando hoy los colegas que vienen llegando, y a ustedes les aguarda un oficio generosísimo, que les ofrecerá tesoros a cada vuelta".

"Un niño en una empobrecida favela brasileña que se pone por primera vez su traje de carnaval. Un candidato presidencial bien alegre que baila huaynos apretujando muy de cerca a una cholita con minifalda. Una caravana de madres que buscan en el desierto mexicano a sus hijos desaparecidos, año tras año. Un observatorio en el desierto de Atacama donde unos hombres se dedican a ver espejos para medir el tamaño del universo".

"Un páramo enneblinado en las alturas colombianas, que esconde tanto a guerrilleros como una variedad infinita de orquídeas. Ningún otro oficio como este les va a regalar un mundo, un universo, la realidad entera; trágica, abochornante, terca, chistosísima, horrenda, mágica. El regalo de la realidad real, inmensa y maravillosa. Agradezco a mi oficio estos cuarenta años de vida vivida tan esforzadamente, agradezco a mis colegas —los reporteros de a pie, y en particular a mis atribulados colegas en Venezuela, Nicaragua, México, a quienes admiro tanto y que dan ejemplo de valor— y a ustedes por escuchar. Gracias, Majestades", concluyó la reportera humanista.

El océano es el motor del clima

Para la oceonógrafa Sylvia A. Earle, el océnano es el motor del clima, y ha ligado un discurso, de transforndo feminista, con hogar con con tierra, con mar, y oxígeno con la más básica necesidad de bienestar para el ser humano. "El océano es el motor del clima, es un generador de oxígeno y constituye un hogar para la mayor parte de la vida en la tierra", por eso no podemos consentir un oceáno como vertedero de basuras, porque "un océano con problemas significa que nosotros tenemos problemas".

También suscitó expectación del público exterior, el galardón concedido al director de cine estadounidense, Martin Scorsese, que fue el primero en llegar y recibió en premio de las Artes. El premio de Ciencias Sociales recayó en el filósofo estadounidense Michael J. Sandel. Completan el palmarés de esta edición la ONG Amref Health África (Cooperación Internacional), los montañeros Reinhold Messner y Krzysztof Wielicki (Deportes) y el paleontólogo sueco Svante Pääbo (Investigación Científica y Técnica).

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