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11 de abril de 2021, 3:36:06
Opinión


Navidad 2020, si me quieres no vengas a casa

Por Iñaki Xabier Vélez Domingo

El Grinch de la Navidad. No es que quiera yo ser este año un Grinch de la Navidad, en realidad tengo que reconocer que en mi caso me dejo llevar más por el entusiasmo de las personas de mi entorno, puesto que siento confesarlo, no soy un gran defensor de la Navidad marquetiniana y consumista que es en lo que se ha convertido este periodo tan señalado del año. Me temo que he sido a veces el aguafiestas austero de esta desbocada escalada de gasto y alegría que imponen socialmente las navidades. Este año, como nos dicen las autoridades científicas: regala vida, regala seguridad y regala salud. Si me quieres, no me invites a tu casa.


En todas las familias cuecen habas. ¿Quién no conoce a alguien que odia la Navidad y se la pasa criticando estas fechas?. Algunos descreídos navideños, me temo que a veces he sido uno de ellos, solo ven las cosas negativas de esta celebración: que si es una fiesta capitalista o que se olvida el verdadero mensaje de religioso para los cristianos, que si la Navidad simplemente es una oda al consumismo desenfrenado y donde se consumen los recursos naturales sin ningún control, por no incidir en los argumentos anti- familia más tópicos, como lo es afirmar lo absurdo e hipócrita que es juntarse en Navidad aunque muchas personas se lleven muy mal el resto del año.

También, los defensores a ultranza de esta tan significada celebración afirman que La Navidad es una época del año muy especial y que aporta valores muy positivos a las relaciones humanas: El espíritu de la Navidad es bueno en sí mismo porque saca lo mejor de las personas, muchas personas tienden a ser más empáticas con el prójimo. Otro de los valores, importante de la Navidad, es la solidaridad y la ayuda a los demás.

Por otro lado, las cenas de empresa, suspendidas este año, son una forma de disfrutar con los compañeros de trabajo de un plan distinto y una ocasión para conocerse mejor.

Es un periodo en el que muchas personas pueden tomarse unos días de descanso, que sirven para poder pasar más tiempo con los seres queridos, así como para recargar pilas y empezar un nuevo año con energía renovada.

Y bueno, no puedo obviar que desde el punto de vista de la economía, nos o guste o no, este periodo es crucial para muchos negocios que crean riqueza y puestos de trabajo. Bueno, teniendo en cuenta todas estas apreciaciones subjetivas, solo decir que este año el Grinch de la Navidad tiene apellido: COVID19

Podemos ser defensores o detractores de La Navidad pero si no somos capaces de comportamos de forma racional en la Navidad 2020 puede que está sea la última para algunos de nuestros seres más queridos. Nuestros gobernantes tienen la obligación de velar por nuestra salud y por nuestras vidas. También tienen la responsabilidad de intentar minimizar en lo posible todas las consecuencias negativas de la crisis inducida por el maldito virus, cierto.

Pero, nosotros los y las ciudadanas de España tenemos que ser responsables e intentar minimizar el contagio los próximas semanas. De nosotros depende y no se pueden echar balones fuera. Somos nosotros los que trasmitimos el virus a nuestros familiares, amigos o compañeros de trabajo. Si no somos capaces de asumir que este año la Navidad tiene que ser diferente, ojalá me equivoque, en los tres primeros meses del próximo año podemos tener los datos de contagio, ingresos en hospitales y UCIs, y defunciones más elevados desde que se declaró la pandemia.

Como siempre he afirmado, siempre tendremos más Navidades, pero vida, solo disponemos de una. Y no debemos olvidarnos de que la Navidad en sí misma se puede celebrar de muchas maneras sin tener que olvidarse de las 3 reglas básicas:

La primera y más importante; el distanciamiento social. Si de verdad me aprecias este año envíame una postal, llámame por video conferencia, salúdame por la redes pero no me invites a tu casa, ni a tomar unas copas con la cuadrilla o con la familia. Sé que me aprecias aunque no me invites a celebrarla contigo….Este año no toca.

Por favor, evitemos cualquier aglomeración, se puede consumir con sentido común. La segunda, la consabida higiene de manos y como no, la tercera, llevar siempre la mascarilla de forma correcta y sin excepciones. Tus hijos te pueden contagiar por mucho que les quieras, igual que tú a ellos….

No es para tanto, volveremos en un futuro cercano a celebrar comidas y cenas con la familia y amigos, como antaño. Volveremos, como se dice en mi tierra, a ir de “potes” de bar en bar con la cuadrilla, como siempre hemos hecho. Solo es cuestión de tiempo.

No nos olvidemos que millones de seres humanos, también en España, nunca celebran las Navidades, porque no tienen trabajo ni dinero, porque luchan contra terribles enfermedades, también en Navidad, por cuestiones de trabajo ¿Cuántos trabajadores extranjeros pasan años sin juntarse con sus familiares?

Sinceramente, no nos damos cuenta que si una de nuestras prioridades es disfrutar de la Navidad, es que somos unos privilegiados.

Afortunadamente tenemos la suerte de vivir en España, un país Europeo y desarrollado en el que la Sanidad Pública nos vacunará a todo el que quiera sin necesidad de copago. Aunque me da en la nariz que muchos de mis compatriotas van a pasar de decir que se vacunen primero otros, a intentar "colarse" para que les vacunen los primeros. ¡Así es la naturaleza humana!El caso es que creo que es el principio del fin de la pandemia, pero no debemos relajarnos, la covid19 sigue matando.

Este año 2021 toca celebrar la vida más que la Navidad. Nadie nos impide ser felices durante estos días, aunque sea de otra forma.

Ya queda menos, celebra la vida, que ya celebraremos las navidades en los próximos años….

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