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25 de noviembre de 2020, 14:53:28
Opinión


Hasta aquí hemos llegado, señor Casado

Por Ignacio Ruiz

“Hasta aquí hemos llegado, señor Abascal”. Esta frase resonó con fuerza en el Hemiciclo para sorpresa de los diputados presentes en el debate de la moción de censura presentada por VOX. ¿Quién la pronunció? No fueron ni el presidente ni el vicepresidente del Gobierno socialcomunista, objetivo último de la estrategia política del Partido Popular y de VOX. Quien la pronunció fue Pablo Casado, el socio del señor Abascal desde las pasadas elecciones del 10 de noviembre de 2019.


Está en su derecho el presidente del PP de poner fin a la andadura conjunta. No en vano los señores de VOX han llegado hasta el Salón de los Pasos Perdidos de la mano del Partido Popular, con José María Aznar como guía espiritual. Y para justificar la ruptura, el señor Casado desgranó las ‘virtudes’ del señor Abascal que le llevaron a jurar amor político eterno a VOX. Con la misma solemnidad con que su socio desgranó los nombres de las victimas de ETA en su réplica a Bildu, Casado reveló los méritos de VOX que le deslumbraron: “partido del miedo, la ira y el rencor, de la revancha, del insulto y de la bronca”. Y personalizó: “A usted no le gustamos. Perfecto. Usted a nosotros tampoco. Ya es parte del problema de España”. Una España, asegura un Casado arrepentido, “a garrotazos en blanco y negro, de trincheras, ira y miedo. Ese es el engendro español que patrocinan”.

Como bien saben jueces y abogados especialistas en divorcios, los matrimonios de conveniencia se rompen entre insultos y recriminaciones. La mas vulgar y corriente echar en cara a su pareja política que después de quince años mamando de la teta del PP ahora le pague con esa moneda. Curioso verdad. Después de quince años comiendo la sopa boba en la calle Génova, Casado se entera ahora de quien es Abascal y como piensa. Miente claro. El actual presidente del partido no puede ignorar que a Abascal lo contrataron para tener a la extrema derecha en su seno y así recoger sus votos sin que se notara que el fascismo tenía despacho en la calle Génova. Mamó el ideario del capo Aznar y cuando se consideró preparado inició el vuelo para convertir al PP en la derecha valiente que quería su patrón. Casado tiene razón, señor juez. Hay que quitarle la Patria Potestad y la pensión alimenticia.

Escuchando al señor Casado definir a VOX y a su líder, parecía que estaba retratando a su propio partido y a sí mismo. El señor Abascal llegó al Congreso con 52 diputados regalados por Casado, Álvarez de Toledo, Cuca Gamarra, la presidenta IDA y su ventrílocuo MAR… todos ellos avalados por la corrupción, sistémica en el partido desde la llegada de Aznar, y gracias a los muertos de Iraq que sumieron al mundo en una crisis que todavía perdura, a las mentiras del 11-M y sus muertos, al Yak 42, a la Púnica, la Gurtel, la Kitchen… No, señor Casado, el Gobierno de Sánchez no es el peor de los últimos cuarenta años. No olvide usted los ocho de Aznar, ni los de Mariano Rajoy, con ministros tan ejemplares como Jorge Fernández y con responsabilidades en la división de España por gobernar de perfil, como le ha recordado la Justicia por su pasividad frente al problema de Cataluña.

Tiene razón el señor Casado. Abascal no tenía que haber llegado hasta aquí. Y el PP tampoco. Casado fue quien inició un camino que ha dejado a España tal cual la retrató en su discurso. Y los autores de esa España actual tiene dos nombres. Casado, Abascal, el PP y VOX. Cegados por su espectacular y circense caída del caballo, los periodistas de cámara y publicidad del PP, -los mismos que apoyaron su política de acoso y derribo, alentando incluso un dulce golpe de Estado ante el silencio de Felipe VI- han pasado por alto, tal vez porque no les interesa, una afirmación para dejar clara su separación de VOX. Frente a los desvaríos internacionales de Abascal, Casado presentó como un gran logro de su labor de oposición que habían derrotado a Sánchez en Europa ¿A Sánchez o a España, a los españoles? Su actitud puso en peligro las ayudas europeas a nuestro país y su bloqueo anticonstitucional a la renovación del CGPJ obligó al Gobierno a situarse en el filo de la navaja, mientras ellos rechazaban en las instituciones europeas las sanciones a Polonia y Hungría.

No, el discurso del diputado Casado es un brindis al sol mientras no deshaga el camino que ha recorrido de la mano del diputado Abascal. Hasta que quite el veto a Podemos para negociar como miembro de un Gobierno legítimo. Tan legítimo como los de Madrid, Andalucía, Murcia o los ayuntamientos, encabezados por el de la capital, en los que gobierna de la mano de VOX. Se le olvida al señor Casado que Podemos nace del 15-M, un movimiento social harto de la usura y las mentiras de los políticos españoles mientras que su socio VOX nace del fascismo para volver a la dictadura franquista, arropado bajo las siglas de un falso centrismo.

No, la reconversión del señor Casado no será real hasta que confiese sus pecados y cumpla la penitencia. Hasta que rompa sus pactos en todas las instituciones donde gobierna con VOX y adelante las elecciones para separarse con la fuerza de los votos, no de los insultos. Y su penitencia será revocar todas las leyes que aprobó a instancias de VOX y con sus votos. Leyes en las que puso bajo sospecha a las mujeres maltratadas y asesinadas, a las que identificó con alcohólicas maltratadoras de sus hijos. Votos en contra del aborto y el apoyo económico a las mujeres victimas del machismo durante la pandemia. Votos contra los inmigrantes, incluidos sus hijos, a los que desprecia y quita sus derechos. Leyes derogando la Memoria Histórica, oposición al derecho de las personas a decidir de forma digna su muerte, tratar de ilegalizar a los partidos independentistas o negarse al estado de alarma y sembrar de virus las calles céntricas de Madrid. Podría seguir hasta el infinito, pero no hace falta. Los ciudadanos conocen perfectamente todas las tropelías que han cometido juntos.

Una vez mas, y van…, el señor Casado ha mentido en sede parlamentaria. Allí donde gobierna el PP con el apoyo del señor Abascal no han hecho políticas de unión ni han gobernado para los ciudadanos, como ha presumido en su demagógico discurso y Madrid es el mejor ejemplo de sus desmanes. Como le ha dicho a su ex socio, cuando se vayan solo dejarán escombros en una España dividida, rota, enferma de ira y de odio. Esa es la razón por la que los españoles, hartos ya de tanta mentira, hacen suya la única frase que comparten de su discurso: ¡hasta aquí hemos llegado, señores Casado y Abascal!

La primera condición de la penitencia que el PP debe cumplir la tiene Pablo Casado a la vuelta de la esquina. El debate para aprobar el nuevo Estado de Alarma nacional, que hora reclaman los Gobiernos autonómicos, excepto el de Madrid, claro. La madrileña presidenta IDA, autoproclamada último bastión europeo contra socialistas y comunistas, junto con los jueces y el Rey, -cuál de ellos- va por libre, hasta el punto de que ha decidido abrir bares y restaurantes en lugar de cerrarlos como ha hecho Barcelona. En Madrid, la hostelería la logrado que su presidenta amplíe el horario en vez de reducirlo, al igual que hace con parques y jardines, escenarios de los botellones nocturnos más irresponsables, a los que equipara con las reuniones familiares, epicentro de los contagios, según la presidenta IDA.

En Madrid, hasta la medianoche hay barra libre para propagar el virus, que viaja de incógnito por las unidades básicas de salud, por la falta de rastreadores y que pone en peligro la salud del personal sanitario, sin recursos humanos ni técnicos para afrontar el tsunami que inunda centros de salud y hospitales. Disciplina social piden los políticos a los ciudadanos. Disciplina política exigen los españoles, en especial los madrileños, gobernados por el PP y ese partido del que ahora abominan y a los que también dicen ¡hasta aquí hemos llegado!

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