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8 de agosto de 2020, 13:24:12
Opinión


Hay que apoyar al Gobierno con lealtad institucional y sentido de Estado

Por Kilian Cruz-Dunne

Ante el actual Estado de Alarma nacional provocada por la expansión del coronavirus, es necesario apoyar a este Gobierno con sentido de lealtad y de Estado. Ya es hora de que se apele a la sociedad, a la solidaridad y a la responsabilidad colectiva. Es momento de sacar a la palestra la generosidad política.

Por Kilian Cruz-Dunne (@KilianCD)


Las preocupantes tasas de contagio del Covid-19 de las últimas semanas conllevan una presente emergencia sanitaria a nivel global que está derivando en grandes impactos en el mundo financiero (y son sólo los primeros embates de un panorama económico que se presenta mucho más negro en el futuro).

Dentro de esta situación de emergencia es cuando se necesita responsabilidad política y civil y con sentido de comunidad. Y desde el inicio de esta crisis sanitaria, el presidente Pedro Sánchez ha liderado la información sobre el desarrollo de esta pandemia, tratando de mostrar firmeza y centralizando el discurso gubernamental.

Sin embargo, en este incierto horizonte socioeconómico el líder nacional de la derecha, lejos de dar un ejemplo de convivencia política sensata (en otras palabras, de hacer política de Estado), acelera el malestar general y fragmenta aún más a una sociedad preocupada y sobrecogida por las cifras que aporta el nuevo virus, dejándola desvalida y no protegiendo a los sectores más vulnerables de nuestra sociedad.

Por lo que estamos viendo, no está en sus planes el aceptar el desafío que nos trae la pandemia, no quiere abrirse a la generosidad que impulsa el actual estado de emergencia sanitaria. Pareciera que sólo desea acelerar el malestar general y fragmentar aún más a la sociedad española.

A pesar de la mano tendida del presidente del Gobierno de España, en Casado y sus adláteres no hay intención de promover un gran acuerdo nacional sobre la urgencia sanitaria que aborde las innumerables implicaciones económicas y sociales que conlleva sobre la población la propagación del Covid-19.

Esta falta de apoyo institucional por parte de la derecha más rancia (Casado y más allá) es, a la vez, sorprendente no sólo por la carencia de previsión política en relación a las consecuencias que sus actos conllevan en los campos más delicados de nuestra vida colectiva; sino que es escandalosa porque la falta de trabajo conjunto con el resto de los partidos políticos demuestra que no hay voluntad de construir un gran acuerdo que facilite una hoja de ruta conjunta para atender la cambiante situación sanitaria.

En estos momentos de zozobra socioeconómica se necesita, además, un liderazgo político fuerte para explicar las verdades incómodas, asumir decisiones complejas y transmitir un horizonte realista y esperanzador hacia dónde dirigirnos. Pedro Sánchez lo ofrece; Casado y sus acólitos de la derecha más vetusta, no. Así de sencillo.

En un espacio donde los representantes políticos somos llamados a encontrar soluciones, creando redes y lazos de solidaridad, de apoyo y cuidado mutuo, la ciudadanía es un espectador atónito de las gigantescas carencias de capacidades del líder (de momento) de la oposición, que ha decidido no apoyar al Gobierno de la nación, no avalar al legítimo representante de todos y todas.

Tiempo habrá de exigir respuestas y responsabilidades, por supuesto. Pero mientras tanto, los actores políticos y sociales (además de todo el segmento sanitario) tenemos un rol central en esta cuestión puesto que, en una situación de emergencia como la actual, la competición debe dejar espacio para la cooperación, ya sea institucional, política o social. Porque también está en juego mantener la calidad de nuestra democracia.

Como decía Séneca: “La adversidad es ocasión de virtud”. Y la falta de responsabilidad política por parte de los rancios representantes de la derecha deviene, ante la creciente magnitud de la crisis, en un ejemplo de vileza política puesto que está produciendo una ruptura en las relaciones de confianza construidas entre el Gobierno y la sociedad.

Su falta de apoyo, la creciente irresponsabilidad de aquellos que le siguen y no apoyan al Gobierno de España en esos momentos tan duros y exigentes para nuestra sociedad, comporta profundos riesgos sociales e innecesarias consecuencias negativas en estos tiempos de excepción generados por el coronavirus.

Ya es hora de que se apele a la fraternidad, a la solidaridad y a la responsabilidad colectiva. Es momento de sacar a la palestra la generosidad política. Porque cuanto más más fuertes seamos para enfrentarnos a las transformaciones requeridas, para inventar de forma colectiva nuevos estilos de vida sostenibles, antes podremos reconstruir nuestra sociedad sobre la base de un nuevo paradigma con sentido social y solidario.

Ya está bien de politiquería tacaña hacia el Gobierno de España. Ya está bien que, ante una pandemia cuyas verdaderas cifras de tragedia no hemos visto aún, los líderes de una derecha desubicada no tengan la más mínima voluntad de ayudar, de empujar y de hacer Estado.

Porque esta sociedad necesita salir cuanto antes de esta situación de estado de alarma provocada por la expansión del coronavirus, es necesario apoyar al Gobierno de Pedro Sánchez con sentido de lealtad y de Estado. Con sentido común.

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