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25 de noviembre de 2020, 14:12:04
Opinión


Nueva vendimia de uvas de la ira

Por Ignacio Ruiz

Escribía ayer que esta terrible pandemia que protagoniza un mutante de los coronados virus, además de hundir a España, a Europa y al resto del mundo en la más absoluta ruina económica y social, iba a servir para quitarles la careta a unos cuantos lideres que protagonizan el periodo más oscuro de la historia de la democracia mundial.


Léase Donald Trump, Boris Johnson, los lideres de la Unión Europea como institución destinada favorecer un marco de igualdad y libertad, los populismos, los oscuros manipuladores del modelo económico llamado capitalismo, los demagógicos políticos gestores del sistema sanitario español y hasta la monarquía de los Borbones, que por fin ha roto aguas para parir un ratón.

Ya sé que decirlo no es políticamente correcto, -los periodistas no tenemos por qué serlo- pero es tal es el grado de penetración del virus en todo el mundo, y en particular en España, que hasta los sufridos y abnegados trabajadores de la sanidad pública ven como su honesta y numantina defensa de la salud de todos los españoles es manipulada desde balcones y ventanas patrioteras que introducen entre los bien pensantes el virus de los anticuerpos patrióticos. Resulta lamentable escuchar a los lideres populares, con Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso a la cabeza, exigir inversiones milmillonarias en el sistema público de salud, erigiéndose en líderes de la gestión social. Ellos, que durante su mandato deterioraron la sanidad pública hasta poner en peligro su existencia en favor de los intereses privados. Ninguno de los dos puede olvidar que los autores de tamaña felonía fueron dos presidentes, Ignacio González y Esperanza Aguirre, uno en la cárcel y la otra bajo sospecha en un proceso por corrupción. De aquellos polvos tenemos ahora estos lodos.

Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso, exigen inversiones milmillonarias, ellos que durante su mandato deterioraron la sanidad pública hasta poner en peligro su existencia en favor de los intereses privados. Los autores de tal felonía Ignacio González y Esperanza Aguirre.

Es indignante que se erijan en valedores de esos mismos trabajadores a los que habrían despojado de sus trabajos y de sus derechos a no ser por la fuerza y la determinación de la llamada Marea Blanca, que salió a tomar la calle para que los fondos buitres no tomaran los hospitales ni los centros de salud. Y así seguirían a no ser por el virus coronado. No en vano tras la llegada a la presidencia de la Asamblea de Madrid, Díaz Ayuso nombró como consejero de Hacienda y Función Pública al ultra liberal Javier Fernández-Lasquetty, amigo de Pablo Casado y ex consejero de Sanidad en el Gobierno de Esperanza Aguirre. Es decir que eligió como guardián de los dineros madrileños al mismo que recortó los presupuestos sanitarios y entregó el sistema público de salud madrileño a los monopolios privados.

Ahora, cuando todos los madrileños sufren en sus carnes los resultados de la privatización encubierta del PP, la presidenta saca pecho como adalid de la sanidad con la misma ignorante frivolidad y grotesca superficialidad con que actuó como florero feminista...

Ahora, cuando todos los madrileños sufren en sus carnes los resultados de la privatización encubierta del PP, la presidenta saca pecho como adalid de la sanidad con la misma ignorante frivolidad y grotesca superficialidad con que actuó como florero feminista en la patética ceremonia de la Supercopa española celebrada en Arabia Saudí, el mismo país que ha regalado millones opacos a la dinastia de los Borbones y a sus amigas. Curiosa casualidad. Puestas así las cosas y dado que la presidenta madrileña debe guardar cuarentena por ser positiva del COVID19 lo único que puede y debe hacer para proteger la salud de todos los madrileños es quedarse en casa a ver la película “El marido de la peluquera” como le aconseja el médico de la Asociación para la defensa de la Sanidad Pública, Marciano Sánchez Bayle, en respuesta a la carta de agradecimiento que envió Díaz Ayuso. Escribe el doctor Sanchez Boyle en el diario Nueva Tribuna.es: “Un último deseo, sra Ayuso, quédese en casa si es posible más tiempo que la cuarentena y procure no hacer nada y hacerlo en silencio. Los profesionales y la población de Madrid se lo agradeceríamos mucho. Quienes trabajamos en la Sanidad Pública no necesitamos sus buenas palabras, ya tenemos el apoyo de la ciudadanía, que esa, con su comportamiento y su apoyo si que es motivo de orgullo”.

Resulta humillante para los trabajadores sanitarios la petición hecha en las redes contaminadas para que el pueblo, a la misma hora que a los verdaderos miembros del cordón sanitario reciben el merecido reconocimiento popular, sus aplausos rindan homenaje al empresario Amancio Ortega...

Tan es así que resulta humillante para los trabajadores sanitarios la petición hecha en las redes contaminadas para que el pueblo, a la misma hora que a los verdaderos miembros del cordón sanitario reciben el merecido reconocimiento popular, sus aplausos rindan homenaje al empresario Amancio Ortega, una de las mayores fortunas del mundo y especulador inmobiliario en los cinco continentes. Poner al mismo nivel a la sexta fortuna del mundo, con más de 60.000 millones de euros y propietario de las más importantes cadenas de moda, con Zara a la cabeza, y a los esforzados, explotados y mal pagados trabajadores sanitarios da idea de la crisis de valores sociales que vive el mundo en general, y España en particular. Solo falta que la fanfarria suene también para los CEO del Ibex 35 y Wall Street.

Este virus desarrollado en Wuhan, donde se celebró en 2019 el campeonato mundial militar y que no haya aparecido todavía el infectado numero cero, hace todavía mas sospechoso el origen y la intencionalidad...

Esta es otra de las realidades que el COVID 19 ha puesto de relieve. El hecho de que nadie quiera reconocer la paternidad de este virus desarrollado en Wuhan, donde se celebró en 2019 el campeonato mundial militar y que no haya aparecido todavía el infectado numero cero, hace todavía mas sospechoso el origen y la intencionalidad de este mutante de los corona virus. Lo único cierto es que su aparición ha puesto bajo sospecha todo el sistema económico capitalista y la incapacidad de gobiernos, sistema financiero y empresarial para detener la caída brutal del valor de las empresas hasta dejarlas al alcance de OPAS de andar por casa.

En medio de esta pandemia económica, junto a la lucha EEUU vs China, la pugna petrolífera entre Arabia Saudí y la Unión Soviética amenaza con destrozar el orden financiero capitalista. La Rusia de Putin está cerrada a cal y canto nadie sabe si por el COVID19 o porque no quiere que nadie sepa lo que ocurre. Ciencia ficción, pero menos. ¿Es el COVID 19 el arma secreta de Putin para acabar con la democracia tal como la entendemos y con el orden financiero mundial?. Resulta cuando menos sospechoso que a raíz de las decisiones de China y sus resultados, cero contagios ya, los analistas comparen la eficacia de los regímenes totalitarios con el caos que vive en estos momentos la UE. Italia ya supera el numero de muertos de China, España va camino, y la situación de los refugiados sirios en Grecia es una bomba de relojería que puede estallar en cualquier momento causando una crisis económica y sanitaria que hará saltar por los aires a la UE tal como la conocemos ahora.

¿Es el COVID 19 el arma secreta de Putin para acabar con la democracia tal como la entendemos y con el orden financiero mundial?.

En el mejor de los casos, ya es inevitable una recesión económica profunda de los países europeos, incluido el Reino Unido. Una recesión que durará al menos dos años hasta que la recuperación sea apreciable. Dos años con todos los sectores productivos partiendo de cero y con un mercado laboral en el que el paro llegará a cotas nunca vistas. A los despidos masivos de estos días no se sucederán incorporaciones plenas de los trabajadores a sus anteriores puestos de trabajo. La muerte inevitable de los mayores reducirá el coste social de los jubilados y servirá para compensar los gastos en el subsidio del paro, pero el nivel adquisitivo habrá mermado y mucho entre las clases sociales más bajas, aumentado aun más si cabe las desigualdades sociales, minando la estructura clásica del capitalismo basada en una clase media explotada pero con una cierta calidad económica que permita satisfacer el consumo.

En los próximos años el buenismo de los balcones y ventanas que estos días fomentan los programas de radio darán paso de nuevo a una sociedad competitiva en todos los niveles

En los próximos años el buenismo de los balcones y ventanas que estos días fomentan los programas de radio darán paso de nuevo a una sociedad competitiva en todos los niveles. Los de abajo para subir un escalón y los del medio para que ese escalón no sea a su costa, mientras las élites continúan engordando a los mercados que les suministran el dinero que necesitan para obtener más beneficios. El consumo comenzará a recuperarse, y aunque todos seremos más pobres volverán a convencernos de que el más feliz es el que se contenta con lo que tiene. Volveremos otra vez a vivir en el mundo alienado de Huxley, reviviremos los felices años veinte del siglo pasado y al cabo de otra década volveremos a repetir el ciclo. Llegará una nueva recesión, clónica con la de los años treinta, que acabará tal vez con una nueva guerra mundial, la tercera, o con un nuevo virus mortal que termine de reducir la población mundial a los niveles justos que necesitan las élites para producir con robots y sin trabajadores que cobren. Ciencia ficción? Eso decían en la década de los treinta y cayó la bomba atómica. No, lo que nos espera en los años venideros no son días de vino y rosas, sino días churchilianos en los que volveremos a vendimiar las uvas de la ira.

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