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26 de octubre de 2020, 13:50:05
Opinión


Aquel humilde velero llamado Libertad...

Por Diego Ruiz Ruiz

Hace pocos días, un castellano manchego cumplió setenta y cinco años y ha anunciado que se despide de los escenarios para siempre. Quiero dedicarle unas palabras aunque yo no sea más que otro humilde manchego, uno de los muchísimos admiradores que tiene en España y por el mundo. Me estoy refiriendo a José Luis Perales, el poeta de la canción que ha inspirado a toda una generación que pasó de una España en blanco y negro a una España moderna y europea que también vibraba al son de los pálpitos románticos y costumbristas de esta España nuestra. Dicen que Perales fue invitado a una fiesta en Colombia donde estaba Pablo Escobar, cuando era político antes de ser considerado el narco y criminal más perseguido del universo, y le pidió varias veces que le cantara la canción de "Y cómo es él".


Esta anécdota, de haber cantado en una fiesta privada con políticos y narcos en Colombia, entre los que se encontraba Pablo Escobar, lo cual no es inhabitual en aquel país, si es verídica, quedará en la incognita que solo el poeta conoce. Su representante lo dejó en el aire y sí dio a entender que en sus inicios había cantado en fiestas privadas por aquellas tierras, pero no sabía si estaba o no Escobar entre los políticos de turno. En cualquier caso, el cantautor es muy conocido en toda latinoamérica. Pero hoy, quiero rendirle mi homenaje.

Hace pocos días, este castellano manchego cumplió setenta y cinco años y ahora que ha anunciado que se despide de los escenarios para siempre, considero justo dedicarle unas palabras aunque quien escribe sea otro humilde manchego orgulloso de su tierra y sus gentes. Es más, sólo soy un simple admirador de los millones de ellos que tiene por el mundo. José Luis Perales, un cantautor que ha sido capaz a lo largo de cuatro décadas, de imprimir su sello único, auténtico, irrepetible tanto con su voz como en sus composiciones. Un poeta que ha situado a su pueblo, Castejón, Cuenca, en el mundo.

Al este conquense, siempre lo tendré por un cantante que ha marcado una época pero sin duda es un artista atemporal porque sus canciones no pasan de moda, al contrario muchos españoles de la transición entre las dos Españas las llevan en el recuerdo de sus mejores años, cuando aprendieron a enamorarse de la Cemocracia, de sus parejas y a crear sus familias. Verdaderos himnos con alma de poeta de pueblo compuestos por un creador inigualable.

Perales ha confesado siempre ser alguien más bien tímido, introvertido, pero en el escenario, ha sido capaz de fluir de tal forma que ha acabado uniendo generaciones de personas en torno a unas melodías que identifican a hombres y mujeres con las historias que cuenta. Las hemos hecho nuestras. Y nos han caladoen hondo en el terrono del sentir. Aunque no he tenido el gusto de conocerlo, uno se lo imagina un hombre sencillo, natural, espontáneo como cualquiera de las canciones que ha cantado y compuesto a lo largo de su vida. Muchas personas dan testimonio, en su tierra natal, de que el internacional cantautor es realmente así, un hombre de su tierra, sencillo y gregario.

Como tantos españoles, aunque soy de una generación algo más joven que la de Perales y su público original, he pasado mi juventud con un enorme radio cassette, esos que coloquialmente se ha denominado “loro”, escuchando sus canciones, también las de otros grandes cantautores españoles. Como soy manchego, obviamente Don Quijote siempre es un referente para nosotros, y hasta a mi abuela Perales encandilaba y conocía sus canciones. Siempre me ha parecido que Perales, este manchego universal, supo compaginar su sueño "Quijotesco y caballero" con una realidad tan propia que podría también convertirse en la de Sancho, que le ha hecho tan grande.

Dice que se marcha de los escenarios para siempre, que apagará su voz como ese jugador de fútbol que cuelga sus botas para no volver a pisar más el terreno de juego. Pero espero, que por mucho que quiera, como diría Antonio Machado "ha hecho tanto camino al andar" que nunca podrán borrarse sus huellas. Porque al fin y al cabo, y siguiendo con el poeta sevillano, recriado en la vieja Castilla, somos huellas nada más.

Se marcha de los escenarios un grande, como digo, un cantante, compositor y artista de la canción melódica y romántica pero también un profundo poeta de lo social y costumbrista. De esos cantantes, tipo Camilo Sexto, genios de la composición y dueños de una voz melodiosa y convincente, que nadie menciona. Sólo cuando se mueren, los medios se emplean a fondo con su genio creativo y una empatía fuera de serie con el hombre y la mujer de a pie.

En una de sus míticas canciones, Perales se preguntaba por qué Cuenca se quedaba sin poeta y como buen hombre modesto que es, creo que habría que decirle que el verdadero poeta de su hermosa tierra es él y seguro que muchos de Castejón, su pueblo, así se sentirán orgullosos de decírselo cada día que le quede de su existencia. Poetas así, hacen a Cuenca o a sus ciudades natales un poco mas grandes.

Por todo esto que voy desgranando y muchas cosas más, y lo que queda de artista, quiero darle las gracias. Nunca creo que un gran artista se va del todo aunque desaparezca de los escenarios. Sus canciones quedán ahí. Gracias por ser tan grande y habernos hecho tan felices a tantas generaciones de españoles e iberoamericanos.

Aquel humilde velero llamado Libertad, nos ha inspirado a tantos...

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