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25 de febrero de 2020, 10:30:47
Deportes


Tenis: España llega a cuartos invicta

Por Manuel Ferrari

Continua la progresión de España en la ATP Cup Australiana después de vencer a Japón con un pleno, 3-0. Bautista empezó ganando a Go Soeda en 1h y 20 min (6-2 y 6-4), mostrando el camino a Nadal que lo tuvo más difícil ya que se veía las caras con Yoshihito Nishioka que resultó un duro rival. El balear venció después de emplearse a fondo en 2h y 07 min (7-6 (4) y 6-4). El propio Nadal se atrevió a jugar el dobles con Pablo Carreño y lograron el pleno después de ganar en el super tie-break a Go Soeda y Ben McLachlan por 7-6 (5), 4-6 y 10-6.


Como se presumía, Japón exigió un estirón. Roberto Bautista (6-2 y 6-4 a Go Soeda, en 1h 20m) no titubeó en la apertura, pero después Nadal se encontró con un hueso muy duro de roer y el dobles se decidió casi en la foto-finish. Tuvo que sudar la gota gorda el número uno, obligado casi siempre a devolver una bola de más, si no dos, tres o cuatro. Le obligó Yoshihito Nishioka a remar todo el rato y a ganarse cada punto (7-6(4) y 6-4, en 2h 07m), porque el nipón tiene mucho tenis y no escatima con la creatividad. Admira al Chino Ríos, y en ocasiones muñequea como el chileno, un exnúmero uno con mala uva; no la tiene él, pero va sobrado de osadía.

De 24 años y pequeño (1,70) para lo que se estila en el circuito, el asiático acostumbra a proponer pulsos incómodos, a un ritmo muy elevado, probando golpes constantemente y jugando sin complejos, tratando de dominar. Es interesante de seguir, atractivo para el espectador. Construye y no especula. Su ranking, el 72, es engañoso y enmascara a un competidor espinoso que exprimió de inicio a fin a Nadal, que en la primera manga se vio dos veces a remolque y tuvo que contragolpear para nivelar, para 3-3 y 5-5.

Apretaba el calor en Perth –“estoy bien…”, decía en la entrevista postpartido, mientras apuraba una botella agua sin tomar respiro–, y el rival propuso y propuso con descaro, atrevido, contestatario sin resuello. Ocurre que Nadal es mucho Nadal, ya se sabe, y venía advertido; se había topado con Nishioka hace tres años en Acapulco: entonces 7-6 y 6-3, y sabía que además de hacer frente a la calorina le tocaba ponerse el mono de trabajo. Se estiró la primera manga (66’, con 22 errores no forzados del balear, cosa rara) y se la adjudicó con oficio en el tie-break; luego, en la continuación, más sudor y la misma resistencia, pero un último golpe de riñón (rotura para 5-4) acabó con la loable propuesta del adversario.

De nuevo, le precedió y abrió el cruce Bautista, siempre dispuesto y cada vez mejor tenista. Ferrerizándose. A sus 31 años, el castellonense no solo sigue creciendo sino que además parece estar dando un salto cualitativo. Instalado en la novena plaza del ranking mundial, ejerce firme como top-10 y disfruta de la condición, lo que invita a pensar en otra temporada provechosa. Cuenta, además, con la ventaja de ser un jugador polifacético que se desenvuelve con soltura sea cual sea el escenario, de modo que compite bien aquí y allá, ya sea en arcilla, hierba o cemento.

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