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31 de octubre de 2020, 11:40:32
Opinión


Una de las dos Españas ha de helarte el corazón

Por Iñaki Xabier Vélez Domingo

Con el corazón helado, he asistido estos días a la sesión de investidura de Pedro Sánchez. Con las dos Españas ocupando, hoy más que nunca, desde que mi memoria alcanza, los 350 escaños del Parlamento español, boicoteando el resultado de las elecciones y retrotrayéndonos a la España de la Guerra Civil. Con el frente nacional reunificado, que tanto recuerda al Rassemblement National (RN), traducible como Reagrupación Nacional, de la francesa Marine Le Pen. Por ratos, me he sentido un españolito al que una de las dos Españas ha aterrado. El nombre inquieta por el parecido con el Rassemblement National Populaire, un partido nazi francés de los años 40 que colaboró trabajó para la ocupación alemana.


Este fin de semana, durante la primera sesión de investidura de este nuevo año, me he acordado del poeta y escritor sevillano Antonio Machado y su “Españolito” (Proverbios y Cantares): Hay un español que quiere/ vivir y a vivir empieza/ entre una España que muere/ y otra España que bosteza/ Españolito que vienes/ al mundo te guarde Dios/ Una de las dos Españas/ ha de helarte el corazón”. La España que creímos muerta y enterrada. Finiquitada con la recuperación de la Democracia en nuestro país, tras la Constitución del 78, se niega a desaparecer. Y como las modas del “vintage” casi un siglo después rebrota para helar los corazones no solo de los progresistas, sino de todos los que se llaman y nos llamamos demócratas. ¿De verdad no se están dando cuenta de que la derecha quiere revertir el resultado de las urnas y volver a dar otro golpe de Estado?

Este fin de semana, media España estuvo pegada al televisor y no creo que sea único si confieso que una de esas dos Españas me dejó espeluznado. La España de los herederos de Francisco Franco, representada por personajes de muy baja estofa y peor catadura moral como Pablo Casado, Santiago Abascal o Inés Arrimadas. La derecha que inventó Aznar y que se ha vuelto contra Casado.

Estos tres “politicastros” se arrogan el privilegio de considerarse los verdaderos “patriotas”. Eso sí, su sentido de la españolidad, digamos lo así, lo hacen a costa de “excluir” a la otra media España. Todos ellos se proclaman defensores de la unidad territorial y de las esencias de un patriotismo rancio y decimonónico.

La España de los herederos de Francisco Franco, representada por personajes de muy baja estofa y peor catadura moral como Pablo Casado, Santiago Abascal o Inés Arrimadas

Algunas de las intervenciones de estos representantes de las ultraderechas españolas, nos dejan claro, viendo los argumentos que desgranan, que el centroderecha español se ha extinguido. Me recordaban a periodos oscuros de nuestra más reciente historia común. Todos estos pseudo- patriotas que dicen defender los intereses de España llenándose la boca con términos como “bandera”, “unidad” y “patria” son los artífices de la desunión entre españoles. Si, son ellos los que defienden las políticas neoliberales que permiten desigualdades entre los ciudadanos. Esas políticas económicas y sociales que han generados españoles de primera y de segunda. Los primeros, menos de un 2% de la población, se han hecho con la mayoría de la riqueza generada con el esfuerzo del 98% de españoles restantes a los que cada vez más les cuesta llevar una vida digna, por muy patriotas que se consideren.

Amor a la patria, es amar a los ciudadanos y ciudadanas que la componen. Es intentar hacer que la mayoría de la población lleve una vida digna. Y esto se hace mediante políticas redistributivas que fomenten la igualdad social. Es curioso observar como las formaciones que más han fomentado la desigualdad entre españoles se llamen a sí mismas los defensores de España. No solo han hecho que muchos españoles pierdan su sentimiento patrio al considerar que el gobierno no se preocupa de ellos, la pobreza divide, la pobreza genera resentimiento, las desigualdades sociales generan odio.

Es curioso observar como las formaciones que más han fomentado la desigualdad entre españoles se llamen a sí mismas los defensores de España.

¿O es que de verdad creen que el aumento del sentimiento independentista en diferentes territorios de nuestro suelo patrio , es casualidad? ¿Son tan obtusos como para pensar que el creciente rechazo a seguir perteneciendo a España que muchos de nuestros conciudadanos sienten, no tiene nada que ver con las políticas austericidas y de recortes de derechos que las derechas españolas han desarrollados en los últimos años?

Si fueran personas cabales, políticos honrados, analizarían las causas reales del auge del independentismo en España. Pero no, son demagogos y populistas, España no les importan un bledo, solo les importa llegar a perder sus privilegios, los de las élites socio-económicas a las que por derecho y cuna pertenecen o han logrado acceder. Están desatados y sus comportamientos estos días en el Parlamento de España es indecoroso, desleal, histriónico y repugnante. Solo viven de la confrontación, de tensionar al adversario, de generar odio. No mos merecemos unos políticos así.

Pero se han topado con la otra España, una España que estaba escondida, difuminada, acomplejada por los discursos retóricos patrioteros y soflama populistas de los vendedores de humo de la ultra derecha. Se han topado con unos líderes , que aunque tarde, más vale tarde que nunca, se han dado cuenta de que el pueblo quiere que nos pongamos de acuerdo, que volvamos al espíritu de la transición, al acuerdo entre diferentes para desbloquear la situación e intentar buscar soluciones a todos los problemas de índole social, económicos y territoriales que nos acucian en este periodo histórico.

La España del consenso ha vuelto, encarnada en líderes como Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Aitor Esteban, Gabriel Rufián, Joan Baldoví, Íñigo Errejón, Inés Sabanés y tantos otros políticos que quieren hacer posible un gobierno progresista.

Soy muy consciente de lo que hasta hace muy poco tiempo he opinado sobre algunos de ellos, pero que queréis que os diga, se hace camino al andar y me gusta saber adaptar las opiniones a las necesidades democráticas. Ayer volví a sentir que podíamos frenar a los ultra cuando Sánchez e Iglesias se volvieron a abrazar tuve un sentimiento de que había que actuar para hacer frente al aluvión de la ultra derecha. No hay más remedio que unirse cuando es la extrema derecha y el fascismo el que llama a la puerta.

Va a ser una tarea muy difícil y la ultraderecha casposa e histriónica nos volverá a hacer guerra sucia pero pese a todo, tenemos una ventana de oportunidad para seguir avanzando, todos juntos, no la desperdiciemos.

De las dos Españas, tenemos, entre todos, que hacer una sola una España en la que todos y todas quepamos, incluso aquellos y aquellas que ahora se quieren marchar. Es un gran desafío en el que todos tenemos que aportar nuestro granito de arena.

Volvamos a hacer de España la patria de los derechos de los ciudadanos, de todos los ciudadanos.

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