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14 de noviembre de 2019, 21:17:35
Sociedad


Un informe alerta que la cuenca mediterránea sufrirá con mayor crudeza el cambio climático

Por Álvaro Madrid

El informe que se presenta hoy en Barcelona acerca del cambio climático en el Mediterráneo muestra un aumento de la temperatura en esta región un 20% más rápido que la media del globo. Advierte de los peligros para 500 millones de personas que viven en la cuenca de este mar.


Este jueves, 10 de octubre, se presenta en Barcelona el informe "Los riesgos vinculados a los cambios climáticos y ambientales en la región mediterránea". Este trabajo ha sido elaborado por hasta 80 científicos (red Medecc) por encargo de la Unión por el Mediterráneo, que celebra su IV Foro Regional en la ciudad condal. Este encuentro será copresidido por Federica Mogherini, Alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad y Vicepresidenta de la Comisión Europea, y Ayman Safadi, Ministro de Exteriores de Jordán;. Además, contará con la presencia del Ministro de Exteriores en funciones español, Josep Borrell y el Secretario General de la Unión por el Mediterráneo, Nasser Kamel.

Los datos que arroja el estudio son alarmantes. El Mediterráneo y sus países (europeos, asiáticos y africanos) se verán especialmente afectados por las consecuencias y los efectos del cambio climático. En esta región "golpean de forma más dura que a otras partes del mundo", asegura el profesor Wolfgang Cramer, director científico del Instituto Mediterráneo de Biodiversidad y Ecología.

En el presente, el aumento de la temperatura en la zona ya ha alcanzado los 1,5 grados respecto a números preindustriales. Esto supone que el calentamiento en la cuenca de Mediterráneo ocurre un 20% más rapido que la media del planeta.

En el futuro, sin medidas radicales de por medio, se sobrepasará la temperatura de no retorno. Para 2040, el incremento llegará a 2,2 grados; y en 2100 algunas zonas habrán aumentado hasta los 3,8 grados.

Traducido a la vida cotidiana, esto conllevará que, en tan solo dos décadas, 250 millones (en 2013 eran 180 millones) de personas padecerán pobreza hídrica por las continuadas y persistentes sequías, que ya vienen aumentando desde la mitad del siglo XX. Un aumento de 2 grados de la temperatura de la región comportará un descenso de las lluvias de entre el 10% y el 15% en el noroeste de España, sur de Francia y los Balcanes. Además, el calentamiento provocará que tenga que usarse una mayor cantidad de agua para el riego agrícola, lo que agrava la escasez.

Esto unido a las paulatinas subidas del nivel del mar que se han visto aceleradas los últimos años. Se calcula una crecida de entre 52 y 190 centímetros para final de siglo. “La aceleración del deshielo en Groenlandia y la Antártida representa un riesgo importante de elevación del nivel del mar, con una elevación potencial de varios metros, incluso si el calentamiento climático a escala mundial se limita un aumento de 1, 5 ºC”, dice el informe.

Para entonces, se vería afectada un tercio de la población de la región en zonas costeras y se verían amenazados los medios de subsistencia de al menos 37 millones de personas solo al norte de África. El estudio también plantea el problema de la salinización de las aguas subterráneas, lo que echará a perder cantidad de tierras reservadas al cultivo.

Otro de los efectos de la crisis climática será la proliferación de especies exóticas, en muchos casos invasoras o vectores de enfermedades infecciosas, como es el caso del mosquito tigre: “podemos decir con certitud que el calentamiento climático así como el aumento de la frecuencia de los sucesos climáticos extremos, como las inundaciones, contribuyen al potencial de transmisión de las enfermedadas en la región”, señala el estudio.

Además, los autores del informe han observado que alrededor de 600 especies de plantas y animales marinos no autóctonos se han establecido en el Mediterráneo, lo cual apunta, junto al descenso del número de especies frías, a un calentamiento del medio, poniendo en peligro al hábitat. La acidificación del agua debida a la absorción de CO2 y el aumento de la temperatura “ya han causado una pérdida del 41% de los principales depredadores, incluidos los mamíferos marinos”.

Pero la investigación no deja de lado a la vida urbana: “Se espera que las enfermedades y muertes relacionadas con el calor sean más frecuentes, especialmente en las ciudades debido al efecto de las islas de calor y para los grupos de población vulnerables”. Los científicos alertan del deterioro de la calidad del aire, del suelo y del agua por la contaminación. Estos tres factores arrastrarán hacia más enfermedades respiratorias, cardiovasculares y una mayor dificultad para acceder a alimentos saludables.

El conjunto de estas consecuencias traerá consigo (como ya ocurre y ha ocurrido) conflictos sociales y políticos. Guerras por los recursos y migraciones masivas hacia lugares más estables o seguros. “Los estudios de la ONU muestran que más del 40% de los conflictos armados internos de los últimos 60 años están vinculados con los recursos naturales”, aseguró el Secretario General del Consejo de Seguridad. Las personas que no se quedan, las que tienen la opción de emigrar y buscan un lugar donde prosperar, se encuentran con fronteras.

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