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22 de septiembre de 2019, 20:48:25
Política


Casado y Rivera abren las puertas a Vox, aunque Ciudadanos intente ocultar los compromisos firmados

Por Carla Font

Tras la reunión de los líderes de Ciudadanos, Albert Rivera y del PP, Pablo Casado, con el Presidente en funciones, Pedro Sánchez, las declaraciones a los periodistas congregados en el Congreso han sido dispares. Mientras Rivera ha negado que exista un documento, que exhibe la diputada Rocío Abascal, para que Vox entre a formar parte de los gobiernos regionales, el de Madrid el primero, allá donde den las cifras, Casado lo ha reconocido indirectamente sin negarlo. El líder popular ha dicho que está seguro de que "habrá investidura de Sánchez, si no en la primera, en la segunda vuelta" y quiere que sea pronto. Ha dicho que los socialistas tienen el apoyo de Podemos y los regionalistas y cree que esa será la fórmula elegida por Sánchez.


Ciudadanos no ha querido admitir, tras su reunión con Pedro Sánchez que ya en el Gobierno de Madrid, ha pactado con PP y Ciudadanos para dar un puesto en la Mesa de la Asamblea a Vox y facilitar un gobierno tripartito donde la extrema derecha forme parte del mismo. La propia diputada ultra, Rocío Monasterio, ha asegurado que tiene un documento firmado. Y Ciudadanos, en su línea de avergonzarse de blanquear a la extrema derecha, pero haciéndolo, ha intentado vender una fórmula en la que ellos habrían "prestado los votos a PP para que PP se los preste a Vox". Algo tan surreal que sorprende que se atrevan con semejante truco de trilero. Ambos líderes de la derecha no han expresado duda alguna de que Sánchez será investido Presidente del Gobierno, pero desde luego con sus votos y los de Vox en contra. “Que gobierne con sus socios los de la moción” ha dicho Rivera que aún no se ha recuperado de su enfado desde que Sánchez le arrebató la posibilidad de ser Presidente del Gobierno y tampoco le perdona que haya ganado las elecciones. “Queda claro que se entiende con Podemos y los regionalismos”, ha dicho un Casado mucho más templado que en anteriores ocasiones.

Al ser preguntado Rivera si es verdad que la diputada de Vox, Rocío Monasterio ha mantenido este mismo martes dos reuniones, una con Isabel Díaz Ayuso (PP) y otra con Ignacio Aguado (S), de la Comunidad de Madrid, y que ha firmado un documento para poner de acuerdo a las tres derechas para investir presidenta a Ayuso, con la condición de entrar Vox a formar parte del Gobierno, Rivera ha dicho que no han abierto el documento. Si bien, en un galimatías extraño, las tres derechas se han repartido los puestos de la mesa, con el apoyo de los tres entre sí.

Difícl de explicar lo tiene Rivera, que no responde a la razón por la que mantiene el cordón sanitario sobre el Partido Socialista y en cambio su buena disposición para compartir gobiernos con la extrema derecha, como de hecho, ya ha quedado de manifiesto en la Comunidad de Madrid. Incluso sus socios europeos han mostrado rechazo a esta posición, nada europeísta, y que saca a Ciudadanos del grupo liberal europeo que en el resto de la Unión, se alía con los socialdemócratas para frenar el paso de la extrema derecha.

Así mismo, el líder de Ciudadanos tampoco logra ser convincente a la hora de explicar por qué exige que en Castilla y León, las izquierdas, que suman más que las derechas, respeten la lista más votadaeso es una cuestión de Estado”, ha afirmado contundente y enfadado, mientras que en Madrid no recomienda seguir el mismo procedimiento con el Psoe que es el partido más votado. Si no màs bien al contrario, obstaculizar en la medida de lo posible que el Psoe que ha ganado las elecciones pueda llegar a algún gobierno si Cs puede evitarlo. Como tampoco puede el líder de Ciudadanos explicar de forma lógica, que Rivera haya asegurado “que apoya en Castilla y León al Partido Popular”, que lleva 30 años gobernando, con amplios cuadros de corrupción -como la Gürtel, entre otros- con el fin de que “haya un cambio político”.

De forma paralela a estas declaraciones, tanto PP como Vox no tienen ningún complejo en airear esta cooperación a tres bandas, dejando a las claras que sin Ciudadanos no sería posible posible ninguno de los gobiernos, empezando por Andalucía donde ya Vox se ha puesto las pilas y les exige que respeten sus acuerdos o rechazan los Presupuestos. “Hemos firmado un acuerdo con el Partido Popular que incluye las posiciones en la Mesa y por supuesto las posiciones de Gobierno, consejerías, entes, etcétera, etcétera, en proporción a los escaños que tiene Vox, como es lógico”, dijo Monasterio en la Asamblea de Madrid, donde lidera un grupo de 12 diputados, frente a los 26 de Cs y los 30 del PP. “Luego ya veremos si Ciudadanos quiere sumarse a este acuerdo o no”, siguió. E insistió: “Hemos llegado a un acuerdo en el que formamos parte del Gobierno (...) Vox por supuesto va a asumir áreas de Gobierno”.

Por su parte, Pablo Casado, tras la reunión con Pedro Sánchez no ha negado la existencia del documento que enseña Vox para entrar en los gobiernos allá donde se pueda, como en Madrid, se ha mostrado muy seguro de que Pedro Sánchez conseguirá la investidura, si no en la primera, en la segunda vuelta. Es lógico que haga un Gobierno de cooperación, o como lo quiera llamar con el partido de Podemos que le apoyó en los Presupuestos y también en la moción de censura”. Para Casado, Pedro Sánchez tiene dos opciones, o gobierna con la abstención de Ciudadanos, que no parece ser el caso, o gobierna con el apoyo de Podemos y de los reginalistas, tipo PNV, cántabros, canarios, valencianos, etc. “Lo que espero es que no se complete con los partidos independentistas”, advirtió Casado. Lo que ha pedido, el líder popular es que la investidura se desarrolle pronto para que el PP pueda comenzar a hacer "su labor de control al gobierno".

Está seguro de que no se darán las condiciones para una repetición de elecciones “a pesar del amago del lunes del señor Ábalos”, dijo. También ha reconocido que ha hecho llegar al presidente en funciones, su preocupación por el posible apoyo de Bildu en Navarra. Ha situado a Navarra como región a las puertas del anexionismo y el conflicto territorial. En cualquier caso, Casado ha dicho que ha echado de menos, que se hable tanto de pactos, y menos de acuerdos de medidas a aplicar.

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