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26 de junio de 2019, 18:41:05
Política


Iglesias habla de un "gobierno de cooperación" y dice que se "acabaron los vetos" tras su reunión con Sánchez

Por Adrián Sánchez

Tras la reunión de Pedro Sánchez con Pablo Iglesias, este último contestó a la prensa que "la época de vetos se ha acabado y hemos tenido un buen entendimiento para formar un gobierno de cooperación". Al ser preguntado por el significado de la palabra "cooperación", el líder de Podemos ha asegurado que no se ha hablado de nombres, pero si de entendimiento. Por su parte, Adriana Lastra, por parte del Psoe, ha ratificado que habrá un gobierno progresista de cooperación que seguirá desarrollando las políticas sociales como Sanidad, SMI, pensiones, prestaciones sociales, Igualdad, y para ello van a seguir contando con Unidas Podemos, como han hecho hasta ahora.


Tras la reunión de los líderes del PSOE y de Unidas Podemos, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, en el Congreso de los Diputados este martes por la mañana, tanto la portavoz socialista, Adriana Lastra como el de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, reconocieron que la reunión "había ido bien y que habrá un gobierno de cooperación donde se incluirán distintas sensibilidades". Incluso Pablo Iglesias afirmó que tras esta reunión "la época de los vetos se ha acabado y que es importante que los españoles sepan que las izquierdas también se saben unir". .

Por su parte, Pablo Iglesias que fue el primero en atender a la prensa, ya había reconocido que no se "hablo de nombres en ningún momento pero que la reunión había sido positiva y que habría un gobierno de cooperación entre ambos para tratar de responder a los electores de izquierdas". Iglesias destacó que era bueno que los progresistas que habían votado tanto a Psoe como a Podemos vieran que las izquierdas también se entienden, como así hacen las derechas, que "no tardan ni cinco minutos en ponerse de acuerdo",dijo el líder de Unidas Podemos. "El tiempo de los vetos se ha acabado, no ha habido ningún veto por nuestra parte y creemos que por parte del Psoe tampoco habrá." Al ser insistido sobre qué significa un gobierno de cooperación, Iglesias dijo que "el nombre es lo de menos, lo importante es el contenido". Se tratará de un Gobierno plural y comprometido con la Justicia social y la agenda social, "estamos seguros de que las propuestas que nos haga Sanchez irán por por ese camino".

Iglesias prácticamente descartó que hubiera riesgo de una nueva convocatoria electoral por falta de entendimiento entre las izquierdas. "La amenaza de repetición de elecciones del señor Ábalos no gustó a nadie, hoy hemos hablado que hay que empezar a trabajar para que haya un gobierno de mayoría progresista cuanto antes". Y no solo a nivel nacional sino tambien en territorios como Valencia, Baleares, Canarias y otros.

La portavoz socialista Adriana Lastra ha refrendado prácticamente las declaraciones de Iglesias, en cuanto a la reunión, y ha destacado que se trata de "cumplir con el mandato de las urnas, avanzar en impieza política, justicia social y convivencia, sacar adelante un programa de gobierno como hemos hecho en este último año decreto tras decreto, en temas como sanidad, smi, pensiones, prestaciones a mayores de 52 años, impuesto al sol, etc". La portavoz socialistas reconoció que para ello el apoyo de Podemos había sido muy importante y que también la ciudadanía tenía que saber que "la izquierda también sabe entenderse". Recordó que con Podemos llegaron a un acuerdo para aprobar los Presupuestos Generales del Estado, que por el veto de la derecha y los independientes no salio adelante.

Lastra recordó que sólo en 28 días se habían desarrollado cuatro elecciones y que la ciudadanía española ha dicho que "quiere un gobierno liderado por el Psoe y que aplique políticas progresistas". En definitiva, se trata de mejorar la vida de las españolas y españoles desarrollando una agenda de avances sociales. También destacó que con Podemos están de acuerdo en los grandes ejes que ayer anunció el presidente del Gobierno, la transicion ecologica, la relación con Europa, acabar con la desigualdad, entre otros. La portavoz socialista dió a entender que el nuevo gobierno de cooperación será novedoso a la par que representativo de las diferentes sensibilidades y que incluirá a personalidades referentes de sus distintos ámbitos. "En eso van a trabajar el presidente del Gobierno y el señor Iglesias en las próximas semanas para tener cuanto antes un gobierno progresista y de izquierdas que responda al mandato de las urnas". También concluyó pidiendo a la prensa que en los próximos días y semanas, las reuniones serán fluidas y que entiendan que serán discretas también.

Han pasado justo 43 días desde que se abrieran las urnas el pasado 28 de abril y los votantes decidieran dar un amplio apoyo al Partido Socialista que ganó las elecciones con 123 escaños, muy lejos de la segunda opción, el PP, con 66 diputados. Entre medias se han celebrado los comicios europeos, autonómicos y europeos que certificaron y asentaron la hegemonía de los socialistas. Pero ahora se abre el periodo de la negociación indispensable para conformar un Gobierno de progreso para España ya que nadie cuenta con mayoría absoluta y se impone la necesidad de llegar a acuerdos que den estabilidad al país durante los próximos cuatro años.

Después de la ronda de contactos del Rey Felipe VI con todos los representantes políticos, Pedro Sánchez recibió el encargo de formar gobierno y este martes 11 de junio ha comenzado las reuniones con los líderes que le permitan construir ese Ejecutivo. El primero en reunirse con el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, ha sido Pablo Iglesias, secretario general de Unidas Podemos.

A las diez de la mañana en punto, ambos líderes se estrechaban las manos en las dependencias del Congreso de los Diputados donde tuvo lugar el encuentro. La prensa gráfica inmortalizó el momento que quedó en un simple posado en el que ninguno de los políticos dijo palabra alguna. Por suerte, tanto Pablo Iglesias, como la representante del Psoe, Adriana Lastra mostraron que había habido entendimiento entre ambas formaciones políticas y que se había llegado a un acuertdo. Se acabaron los vetos, insistió Iglesias a quien, a tenor de sus declaraciones en la rueda de prensa posterior, los "nombres ahora no importan", dijo.

Tanto PSOE como Unidas Podemos habían llegado a esta reunión con cierta tensión, aunque con posturas claras, como se habían encargado de manifestar en público en numerosas ocasiones, especialmente Pablo Iglesias, con muchas exigencia, desde las elecciones del mes de abril. Sin embargo, tras la reunión, el tono de Iglesias quedó visiblemente rebajado y dio a entender que al fin, había llegado a un acuerdo aunque no dieran los detalles concretos. Para Pedro Sánchez, desde un primer momento, los electores han sido claros y han colocado al Psoe en disposición de gobernar, además, no han dejado otra alternativa posible. A pesar de los muchos vetos que está poniendo la derecha en zonas territoriales, a nivel nacional, ésta dista mucho de poder sumar para gobernar y tendrán que ejercer su labor de oposición. A la izquierda del PSOE, sólo se sitúa la formación de Pablo Iglesias que ha perdido una parte muy importante del apoyo en las urnas que obtuvo en el 2015. Por tanto, no está en disposición de exigir su entrada en un futuro gobierno, sobre todo, porque la suma de los diputados de ambos no llega a la mayoría absoluta (según ha recordado Adriana Lastra) .

Enfrente de la mesa de negociación, se sitúa un Pablo Iglesias en horas bajas, muy bajas. Su mal resultado electoral en las generales, se suma al resultado aún peor en las europeas, autonómicas y municipales. Eso ha hecho que el ruido interno de su propio partido deje al otrora todopoderoso secretario General de la formación morada en una situación de debilidad nunca antes vista. Por eso, Iglesias buscaba con esta reunión en el Congreso, una tabla de salvación que le refuerce y quería a toda costa que el PSOE aceptara gobernar en coalición. No obstante la fórmula novedosa que le ha ofrecido Sánchez parece haberle satisfecho, aunque de sus declaraciones y de las de Lastra se deduzca que quizá no se trate precisamente de formar parte del gobierno de Pedro Sánchez. En los próximos días iremos sabiendo cual ha sido la contrapartida.

Ambas formaciones saben que están obligadas a entenderse y así lo han reconocido tras la primera reunión formal. Entre los dos suman 165 apoyos en la Cámara Baja que les daría la estabilidad necesaria frente a una triple derecha que cada vez está más unida y presenta menos complejos, como se ha podido vislumbrar en los distintos pactos postelectorales de la Comunidad de Madrid o Murcia. La mayoría absoluta del parlamento está en 176 diputados y eso hace que el PSOE deba sumar otros 11 apoyos que, en algunos casos, ponen vetos a Unidas Podemos. Pedro Sánchez debe hilar muy fino con ese Gobierno de Cooperación para evitar los vetos no solo para superar la investidura sino para aprobar presupuestos y leyes los próximos cuatro años.

No obstante, como ha recordado Adriana Lastra, los socialistas no quieren cerrarse ninguna puerta. En la misma tarde del martes, el propio Sánchez recibe a Pablo Casado y a Albert Rivera para decirles que si bien no espera su apoyo incondicional, y que tengan altura de Estado y permitan, con una abstención, que un Gobierno de Estabilidad comience a andar. Con esto, liberarían a Sánchez de una posible dependencia de los nacionalistas vascos y, sobre todo de los independentistas catalanes.

Lo contradictorio es que el líder del “no es no” pide ahora la abstención del Partido Popular y de Ciudadanos. Pero no hay que olvidar que el secretario general de los socialistas no levantó su veto contra el PP o Ciudadanos. El “no” rotundo fue perfectamente explícito contra un gobierno corrupto dirigido por Mariano Rajoy, como después demostró la Justicia. Pedro Sánchez hizo lo posible y lo imposible hasta que logró echar de La Moncloa al PP de la Gürtel, de Barcenas, de Lezo… que manchaba las instituciones.

Sin embargo, tanto Teodoro García Egea, del PP; como José Manuel Villegas, ya han dicho que el PSOE no espere nada de ellos, que no solo no facilitarán la formación de un Gobierno de izquierdas, sino que piensan obstaculizarlo el máximo posible. Y no van de farol. Eso hicieron durante el Gobierno de Sánchez tras la moción de censura, cuando utilizaron torticeramente la Mesa del Congreso de los Diputados para bloquear leyes e iniciativas legislativas. Las dos derechas tradicionales están ahora más por la labor de blanquear a su tercer socio, la ultraderecha de Vox, a quien van a abrir las puertas de las instituciones en la Comunidad de Madrid, en Murcia y donde haga falta con tal de atornillarse en el poder.

Pedro Sánchez debe estar a otra cosa. Sus prioridades son dos: sumar apoyos para dar estabilidad a un Gobierno de progreso que afronte los retos que España tiene ante sí; y sortear los mil obstáculos que le pondrán las tres derechas. En la medida en que consiga ambas cuestiones, estará garantizado el progreso de nuestro país

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