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23 de octubre de 2019, 23:13:07
Política


El hombre que acabó con ETA

Por Relator

Los socialistas y la política española en general han perdido a dos de sus figuras más destacadas en apenas dos años: Carme Chacón y Alfredo Pérez Rubalcaba. Dos socialistas de corazón y alma que se disputaron precisamente el liderazgo del partido en 2012 y cuya ausencia pesa y pesará como una losa. Chacón hubiera podido ser la primera presidenta del Gobierno español, como fue la primera ministra de Defensa. Y Rubalcaba estaba concebido para ser un número dos, la inteligencia y materia gris que sustenta a todo un gobierno. Su último acto de servicio, morirse en plena campaña, habrá supuesto un reconocimiento histórico al socialismo español.


De Rubalcaba, el hombre que lo ha sido todo en el PSOE, se ha dicho inteligencia, velocidad, capacidad de Estado, lealtad y entrega. Y sobre todo, se destaca su papel histórico en la lucha y derrota de la banda terrorista ETA. Un alto al fuego que ponía punto y final a décadas de asesinatos y lucha fraticida.

José Luis Rodríguez Zapatero basó en él el peso de sus gobiernos y de las dos legislaturas. Gracias a sus artes negociadoras, el 20 de octubre de 2011 la banda terrorista cesó de forma definitiva. De él, Felipe González ha dicho que "era el político con más capacidad e inteligencia de la política española. Era capaz de trabajar dieciséis horas a pleno rendimiento". Por tanto, el socialismo español le debía un reconocimieto y un homenaje, y lamentablemente este le ha sido brindado con su adiós a la vida y tras cumplir con la promesa troncal de su existencia: "Soy seré socialista hasta el final de mis días".

Le vieron llorar cuando ETA anunció la retirada de las armas y el abandono de la lucha: “Para la gente ha acabado el terrorismo, pero para las víctimas, no. Para ellas sigue estando presente cada mañana, cada tarde y cada noche porque tienen a sus seres queridos enterrados. Por tanto, no hay que olvidarles nunca y por ellas hay que construir un relato de verdad de lo que pasó. Y lo que ocurrió es que la democracia ganó y ETA perdió”.

No escatimó explicaciones a los españoles cuando en un documental narró en primera persona cómo transcurrieron las negociaciones con los intermediarios de la banda asesina. Reconoció "haber aprendido de las experiencias de Felipe Gónzalez y José María Aznar", alabando también su labor en la causa.

El proceso de diálogo con ETA en 2006 tuvo que ser, obviamente, secreto y basado en una capacidad de resistencia y paciencia. Rubalcaba solía enseñar una foto de varios dirigentes de Batasuna "desolados" tras la rueda de prensa que ofrecieron el 30 de diciembre de 2006, tras romper ETA el proceso de diálogo al atentar en la T4 de Barajas y asesinar a dos inmigrantes ecuatorianos: “Ahí empezó el enfrentamiento entre Batasuna y ETA, el último capítulo del terrorismo”, explicaba el entonces ministro de Interior socialista.

Fue entonces cuando dirigió todas sus fuerzas a tratar de convencer a Batasuna haciéndoles ver que, “o convencéis a ETA de que termine o rompéis con ella. O votos o bombas”. Batasuna venció a ETA, y la Democracia consiguió vencer a las armas y a la barbarie tras varias décadas de horror y casi un millar de víctimas mortales.

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