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20 de agosto de 2019, 0:53:58
Opinión


De lo que no se habló en los debates: es la ecología, estúpido

Por Cristina Narbona

En los dos debates televisivos de esta campaña electoral, solo el candidato socialista mencionó el cambio climático y la necesaria transición ecológica de nuestra economía. Pero los demás candidatos no se posicionaron al respecto: sin duda, otras cuestiones concitaban mayor interés mediático.


Lamentablemente, no cabe interpretar la ausencia de la ecología en dichos debates como la consecuencia de un consenso generalizado sobre su importancia: en particular, el Partido Popular - que, a diferencia de Ciudadanos y de Podemos, ha tenido una prolongada experiencia al frente del Gobierno de España-, ha demostrado, con hechos, la escasa relevancia que concede a esta cuestión, aunque ahora pretenda lo contrario. Recordemos la afirmación de su portavoz Rafael Hernando en 2005,-definiendo el cambio climático como "una profecía maya"-, el negacionismo del primo de Rajoy, y, sobre todo, la modificación,regresiva y sistemática, por parte del Partido Popular, de la práctica totalidad de las leyes de contenido ambiental aprobadas por el Gobierno socialista entre 2004 y 2008,así como de normas anteriores, la ley de costas y la ley de aguas.

En particular, la eliminación en 2012 de los incentivos a las energías renovables-causando la pérdida de 80.000 empleos y la ruina de 60.000 pequeños inversores-, y el establecimiento del denominado "impuesto al sol"-una penalización del autoconsumo inédita en los paises de nuestro entorno- , retratan el convencimiento por parte del Partido Popular sobre la supuesta incompatibilidad del progreso económico y el progreso ambiental.

En todo caso, ojalá fuera cierta su ahora proclamada adhesión a la Agenda 2030 y en particular a la urgencia de actuar frente al cambio climático,dada la evidencia de su aceleración y de la gravedad creciente de sus efectos. Me temo que, a pesar de algunas declaraciones altisonantes, el PP sigue instalado en el negacionismo climático: acabo de leer que su "gurú" económico, Daniel Lacalle, considera el cambio climático como "la mayor falacia inventada por los políticos"....

Y sin embargo, un pacto realmente ambicioso entre todas las fuerzas políticas permitiría recuperar el tiempo perdido,incorporar innovación y desarrollo tecnológico en nuestro sistema productivo,impulsar pautas de consumo más responsables y saludables y generar un número muy elevado de nuevos empleos de calidad. Sería una magnífica noticia, para toda España...

Durante sus diez meses de intenso desempeño,el Gobierno de Pedro Sanchez ha comenzado a dar pasos en la buena dirección: ha derogado el "impuesto al sol", y ha remitido a la Comisión Europea el anteproyecto de ley de cambio climático y del Plan Integral de Energía y Clima,poniendo además en marcha la Estrategia de Transición Justa y la de Pobreza Energética.
La hoja de ruta es ambiciosa y viable: España podrá producir en 2030 el 75% de su electricidad con energías renovables,procediendo también al cierre ordenado de las centrales de carbón y de las centrales nucleares,trasladando a los consumidores la reducción del precio de la electricidad -gracias a una necesaria reforma del mercado que permita aprovechar el coste decreciente del uso de las energías renovables-.
Y en nuestro programa electoral se detallan nuevos compromisos para incorporar, de una vez por todas, las exigencias ambientales en todos los sectores productivos, mediante adecuados incentivos regulatorios y fiscales.

Proponemos,además,que la Constitución incluya los elementos básicos para garantizar la sostenibilidad ambiental: la consideración en todas las políticas públicas de los denominados "limites planetarios" , y los principios de precaución y de no regresión en la elaboración de normas, de forma que preservemos al máximo nuestro rico capital natural, especialmente valioso para la creación de empleo en el medio rural.

Un ejemplo concreto: la política del agua que proponemos los socialistas es bien diferente de la obsoleta obsesión del PP por medidas para aumentar la oferta, exclusivamente basadas en nuevas infraestructuras y nuevos trasvases. El cambio climático exige una profunda reorientacion de esta política,que debe garantizar el máximo control público del uso y de la calidad del agua, asi como la utilización eficiente de todas las infraestructuras y tecnologías ya existentes, en particular para avanzar en la progresiva autosuficiencia de algunas cuencas , que todavía son excesivamente dependientes de los recursos hídricos procedentes de otras cuencas, ya que tales aportaciones resultaran cada vez más escasas a causa de la reducción creciente de las precipitaciones.
El próximo Gobierno socialista está plenamente comprometido con la Agenda 2030, que implica un enfoque integrado, coherente y de largo plazo, del conjunto de las políticas públicas, reconociendo la interdependencia entre las mismas y la oportunidad que brinda esta Agenda como referencia de un proyecto progresista , dentro y fuera de nuestras fronteras.

Hoy, cada vez más ciudadanos - y desde luego los más jóvenes- son plenamente conscientes de que la contaminación, la pérdida de biodiversidad y el cambio climático suponen un riesgo cierto para su salud , su seguridad y su calidad de vida. Y esto es especialmente grave para los ciudadanos más desfavorecidos, también en España, y para los paises más pobres: así que los socialistas queremos colocar a la ecología en nuestro proyecto político entendiéndola como requisito indispensable para avanzar en igualdad y en justicia social, nuestras principales señas de identidad.
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