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19 de septiembre de 2019, 6:40:49
Sociedad


Los veranos duran 5 semanas más y el cambio climático afecta al 70% de la población en España

Por Maribel Ángel-Moreno

La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) constata un “claro” aumento de la temperatura anual en España desde 1971 que está provocando el alargamiento de los veranos, la extensión de zonas con clima semiárido y más noches tropicales. El número de personas afectadas ronda los 32 millones, un 68,5%.


La AEMET ha publicado esta semana un avance de evidencias que ofrece el Open Data Climático, un banco de datos que recoge información climática de los últimos 40 años y que el Ministerio ofrecerá en abierto a partir de abril. La Agencia se ha centrado especialmente en el aumento de la temperatura media anual y sus consecuencias.

Los datos revelan que la temperatura media anual tiene una “clara tendencia” a aumentar en España desde 1971, tanto en valores promedio como en máximas y mínimas. Un resultado que concuerda con el hecho de que los años más cálidos se hayan registrado en su mayoría en el siglo XXI.

Este aumento de temperatura afecta a todas las estaciones –de hecho, este invierno ha sido el tercero más cálido del siglo– pero sobre todo a la primavera y el verano. El estío se ha alargado en España unos nueve días de media por década, por lo que actualmente “abarca prácticamente cinco semanas más que a comienzos de los años 80”.

¿A QUÉ LLAMAMOS VERANO?

El inicio del verano viene determinado por el periodo en el que temperatura máxima, durante 7 días consecutivos y a partir del 1 de mayo, iguala o supera la media de las máximas registradas entre el 18 y el 24 de junio del periodo 1981-2010. El final de verano se obtendría registrando el periodo en el que temperatura máxima, durante 7 días consecutivos y desde el 31 de octubre hacia atrás, es igual o superior a la media de las máximas registradas entre el 18 y el 24 de septiembre del periodo 1981-2010

Una de las consecuencias es que las zonas con clima semiárido se han extendido hasta cubrir 30.000 km2 más en 50 años (un 6% de la superficie de España). Las zonas más afectadas son Castilla-La Mancha, el valle del Ebro y el sureste peninsular.

El cambio climático afecta a 32 millones de personas

La AEMET ha extraído sus datos de 58 observatorios repartidos por el territorio nacional: 52 situados en Ceuta y Melilla y capitales de provincia y otros 6 en puntos que han arrojado cifras climáticas muy relevantes históricamente.

De los 58 observatorios, 37 registraron al menos cinco años desde 2011 muy cálidos, es decir, con temperaturas medias anuales situadas dentro del 20% de las más cálidas del periodo de referencia. Al extrapolar el resultado de los observatorios a términos de población, la AEMET estima que 32 millones de españoles están sufriendo estos efectos del cambio climático.

'Islas de calor' y noches tropicales: efectos en ciudades y costa

ÉSTOS SON LOS 37 OBSERVATORIOS CON ANOMALÍAS

Murcia, Girona Costa Brava, Cuenca, Zaragoza aeropuerto, Teruel, Lugo Rozas, Málaga aeropuerto, Palma de Mallorca CMT, Santander Parayas, Guadalajara El Serranillo, Ávila, Ponferrada, Zamora, Lleida, Reus aeropuerto, Ceuta, Ourense, Vigo Peinador, Castellón Almassora, Granada base aérea, Huelva ronda este, Jaen, Huesca Pirineos, Gran Canaria aeropuerto, Albacete Los Llanos, Ciudad Real, Molina de Aragón, Toledo, Soria, Logroño Agoncillo, Madrid Retiro, Navacerrada Puerto, Melilla, Foronda Txokiza, Bilbao aeropuerto, Alicante, Barcelona aeropuerto.

La temperatura superficial del Mediterráneo está aumentando 0,34 grados centígrados por década desde principios de los años 80, según datos del CEAM (Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo). Esto provoca un aumento del nivel del mar de 3,4 mm por año, un total de 8 cm desde los 80. Pero además hace que las regiones costeras registren un mayor número de noches tropicales --aquellas en las que la temperatura mínima supera o iguala los 20ºC.

Las 'islas de calor' son anomalías térmicas positivas en el centro de las ciudades en relación con la periferia y provocan un plus térmico nocturno que eleva las temperaturas mínimas, de forma especialmente relevante durante las olas de calor. Este fenómeno tiene efectos negativos para la salud, en particular para aquellos grupos de riesgo que viven en grandes urbes.

La AEMET ha constatado que las olas de calor tienden a concentrarse en los últimos años, con especial incidencia en su duración. Este hecho es particularmente relevante por la "elevada correlación entre temperaturas máximas y mortalidad: a partir de un determinado umbral de temperatura máxima las muertes aumentan de forma notable".

Entre 2006 y 2017 han fallecido 83 personas por golpe de calor y entre 2004 y 2016, 446 personas por exposición al calor excesivo, según datos del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social aportados por la AEMET.

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