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14 de octubre de 2019, 20:26:35
Sanidad


La ministra Carcedo rinde un merecido homenaje a los afectados del Síndrome Tóxico

Por Adriana Rocha

Que el consumidor esté protegido y disponga de medios que aseguren que los alimentos son “seguros” no es cuestión baladí. María Luisa Carcedo, ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, ha recordado a las víctimas de la intoxicación por Síndrome Tóxico de 1981.

"Nuestra obligación no solo moral sino institucional y como sociedad es seguir trabajando para que todas las víctimas del Síndrome del Aceite Tóxico puedan recibir la mejor atención", ha explicado Carcedo en el homenaje a las víctimas del Síndrome Tóxico en Villa de Vallecas (Madrid). Por justicia social, por las personas afectadas, por sus familias, por los que ya no están y por la dignidad de la sociedad española.


En unas semanas, se cumplirán 38 años desde que el 27 de abril de 1981 falleciera el niño Jaime Vaquero. Su muerte se considera la primera de la intoxicación masiva. “Así comenzó la crisis sanitaria de mayor impacto que hemos vivido”, indicaba la líder de Sanidad.

El Síndrome Tóxico, lamentablemente, no pertenece al pasado. Carcedo opina que es necesario tomar acciones al respecto “porque, aún hoy, tenemos un elevado número de personas afectadas que presentan secuelas severas, tanto pulmonares, como cutáneas y neurológicas. Y ello sin olvidar las alteraciones psicológicas como el insomnio o la depresión".

20.643 personas enfermaron por el Síndrome Tóxico, aunque las secuelas son más graves en las mujeres. “Treinta y ocho años después aún queda mucho trabajo por hacer”, ha reconocido Carcedo. El pasado mayo se celebraron unas jornadas sobre el Síndrome Tóxico, organizada por el Centro de Referencia Estatal de Atención a Personas con Enfermedades Raras y sus Familias, en colaboración con la Plataforma Seguimos Viviendo.

La ministra ha reconocido la labor de los centros sociosanitarios y de investigación que han apoyado el proyecto. “Profesionales que, desde los años 80, se han dedicado a tratar de mejorar la calidad de vida de las personas afectadas y sus familiares”, como el doctor Posadas, que trabaja investigando Enfermedades Raras del Instituto de Salud Carlos III.

Lo cierto es que la crisis del Aceite Tóxico se tradujo en una revolución en la Salud Pública. Tanto España como Europa reaccionaron mejorando en todos los niveles. Especialmente, los sistemas de vigilancia epidemiológica y los mecanismos de alerta sobre la seguridad alimentaria y la salud medioambiental. "Aprovecho para dar las gracias a los y las activistas, a las asociaciones y a las familias que nos siguen ayudando a ser una mejor sociedad", ha concluido la ministra.

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