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11 de diciembre de 2019, 4:09:30
Cultura


Cazando impresiones rescata los óleos que Joaquín Sorolla realizaba para "su propio disfrute"

Por Adriana Rocha

Cazando impresiones es la exposición temporal del Museo Sorolla que muestra “el disfrute” del pintor por su obra, un total de 227 óleos en pequeño formato que podrán visitarse del 12 de febrero al 29 de septiembre. El artista, en estas piezas, desarrollaba su técnica y su destreza en la composición. Se consideran una parte independiente del resto de su obra y conforman lo que él denominaba "apuntes", "notas de color" o "manchas". 44 de los óleos son obras inéditas que pertenecen a colecciones particulares.


Los óleos son pequeñas imágenes sobre tabla, cartón y otros materiales que pertenecen, en su mayoría, a la colección del Museo, aunque también se expondrán otros 44 óleos de colección particular, “casi todas obras inéditas”, tal y como han explicado las comisarias de la muestra, María López Fernández, Consuelo Luca de Tena, la directora del Museo Sorolla y Blanca Pons-Sorolla, la bisnieta del artista.

En su trayectoria, Joaquín Sorolla pintó cerca de 2.000 óleos sobre cartones o tablillas, “apuntes”, “manchas” o “notas de color”, según el pintor. El formato fue cada vez más utilizado a lo largo del siglo XIX, ya que permitía a los artistas recoger impresiones o ideas de manera rápida. Al principio, se las consideraba obras íntimas o productos inacabados, o pinturas para su “propio disfrute”, según ha indicado la bisnieta de Sorolla. La libertad creativa que estas piezas profesaban ha acabado por formar parte de exposiciones.

A veces para ensayar composiciones, otras por mera práctica… las obras colgaban de paredes enteras sujetas por alfileres y, posteriormente, fueron enmarcadas. El museo, en este aspecto, ha decidido usar tonos que destaquen en contraste con las paredes, en las que figuran también grandes instantáneas sobre el estudio del pintor.

La muestra recorre la vida de Sorolla, desde sus inicios cuando se formó y consolidó su estilo en Valencia hasta su paso por Roma y París -donde ya algunos de sus óleos fueron objeto de exposición artística-. Finalmente, el pintor se instalaría en Madrid y empezaría a presentarse a certámenes nacionales e internacionales. 1903 es el año que termina ‘Sol de tarde’, la obra en la que el propio autor considera que encuentra definitivamente su marca personal.

La influencia de Fortuny y los italianos le sirvió para reflexionar sobre la composición y sobre la expresión en las zonas de la madera que quedaran sin pintar. Los óleos que vertebran Cazando impresiones le sirvieron de preparación para composiciones más ambiciosas. Fueron distanciándose de sus obras hasta ser independientes, dado que Sorolla las usó como instrumento paralelo, experimental, como una manera de mirar.

Además, la muestra recorre el paso de Sorolla por diferentes ciudades: Londres, Nueva York, Boston, Chicago o Roma. En ellas, sus notas de color enmarcadas individualmente eran protagonistas, pero para abastecer tantas exposiciones Sorolla acabaría por dedicar más tiempo al formato mediano, así que sus “notas de color” irían decayendo poco a poco.

Su plenitud coincidió con el encargo de los murales para la Biblioteca de la Hispanic Society. Cuando no pintaba sobre esto, se dedicaba a escenas de jardín y playa. Los apuntes de los últimos años se centran en playas norteñas, sobre todo la de San Sebastián. "No sólo pintaba paisajes del Levante, también se adentra en paisajes del norte, como Asturias, lejos de las playas y centrado en los bosques", comenta su bisnieta.

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