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12 de noviembre de 2019, 15:34:21
Opinión

Por Ander Gil, portavoz del PSOE en el Senado


El Senado, la última trinchera de las derechas

Por Ander Gil

Los españoles y españolas podrían estar de enhorabuena si tuvieran una oposición política responsable y verdaderamente patriota. Hay 6000 millones de euros extra y listos para ser invertidos en aquellos servicios públicos que el Gobierno de Mariano Rajoy estuvo recortando durante siete años. Un dinero que permitiría a muchas personas disfrutar del fin de la crisis.


Pero las derechas del Partido Popular y de Ciudadanos han anunciado que van a impedir que ese dinero llegue a las personas. Dicen que lo van a vetar en el Senado, la que es hoy su última trinchera. ¿Es sólo una maniobra más para tratar de desgastar al Gobierno de Pedro Sánchez? ¿Se trata de una maniobra cualquiera? ¿Qué consecuencias tendrá esta decisión para millones de personas? ¿Qué es lo que las derechas quieren impedir en el Senado?

Vayamos por partes. El techo de gasto, o nueva senda de déficit, es un instrumento fundamental que el Gobierno socialista ha negociado con Europa y que permite aumentar el gasto social en 6.000 millones de euros en los próximos presupuestos. Es decir, los recortes del PP en sanidad, educación, dependencia, etc., podrían empezar a revertirse con inversiones sociales. Unos 2.500 millones de euros irían a las comunidades autónomas (entre ellas también las gobernadas por el PP), ya que son ellas las que tienen las competencias de la mayoría de las materias sociales, y las que son más cercanas a la ciudadanía: se trata de dinero de nuestros impuestos que sería destinado a las necesidades más urgentes, cercanas y reales de las personas.

Pero PP y Ciudadanos no quieren que ese dinero se transforme en más y mejores servicios públicos. Ellos dicen que es un derroche, pero la realidad es que la propia Unión Europea, la misma que vigila que los presupuestos no sean manirrotos, ha dado el visto bueno a este dinero. No se trata pues de un derroche, sino de una necesidad para millones de personas que reclaman más medios en los colegios de sus hijos y en sus hospitales y centros de salud, y que llevan esperando desde hace meses para poder beneficiarse de la Ley de Dependencia.

Falsos patriotas

Entonces, si no es un derroche, ¿por qué las derechas dicen que van a vetar el techo de gasto en el Senado? Por puro electoralismo y egoísmo, ni más ni menos. Los que se dicen patriotas, los mismos que no dudan en atizar a unos españoles contra otros por un puñado de votos, también son capaces de negar que se contraten más profesores y médicos, y que se abran más plazas en centros de mayores, por ejemplo. Quieren evitar a toda costa que el Gobierno socialista haga su trabajo, porque saben que si nos dejan, la ciudadanía se dará cuenta de que el Gobierno de Pedro Sánchez no solamente está comprometido con la lucha contra la desigualdad, sino que aplica medidas concretas para combatirla.

Un ejemplo muy reciente: el pasado viernes 21 de diciembre, el Consejo de Ministras aprobó la mayor subida real del Salario Mínimo Interprofesional desde 1977, situándolo en 900 euros. Los socialistas demostramos que cuando existe un compromiso por nuestra parte, este se cumple. Por eso las derechas están nerviosas, y no van a dudar en aplicar su rodillo en el Senado para perjudicar al Gobierno, aunque también perjudiquen así a millones de españoles y españolas, muchos de ellos también votantes suyos.

En este punto no está de más recordar que el veto definitivo al techo de gasto en el Senado es posible gracias a una triquiñuela del PP mientras gobernaba, ya que fue el entonces ministro de Hacienda, Montoro, el que cambió las normas para que fuera el Senado quien tuviera la última palabra en este asunto, algo completamente inusual en el sistema normativo de nuestro país. No es casual: el PP sabe que cuenta con una sólida mayoría en la Cámara Alta y quiere garantizar su control absoluto sobre el techo de gasto, gobierne quien gobierne, no vaya a ser que otros lleguen y deshagan los recortes perpetrados durante siete años. Es un veto, por lo tanto, no solo antisocial, sino en cierta medida también antidemocrático, porque desprecia la realidad de la mayoría política en nuestro país: los representantes de un tercio de los electores van a frenar la voluntad de los representantes del resto de españoles y españolas.

No creo en milagros y la decisión de las derechas de vetar el techo de gasto en el Senado parece firme. Pero no nos rendimos. Los socialistas desplegaremos nuestros argumentos y lucharemos hasta el final para tratar de convencer a sus señorías del PP y de Ciudadanos para que cambien de opinión y sean patriotas de verdad, apoyando la posibilidad de incrementar la justicia social en nuestro país. Apelaremos a su conciencia y les recordaremos que la calidad de vida de millones de nuestros compatriotas podría mejorar si en vez del botón del ‘no’, optan por apretar el ‘sí’.

Unos centímetros separan ambos botones de votación, pero me temo que los líderes de las derechas están a miles de kilómetros de la realidad de las personas de este país. Pablo Casado y Albert Rivera tendrán que explicar el resto de la legislatura por qué sus senadores y senadoras votaron por hacer que se esfumen 6.000 millones de euros acordados con la Unión Europea, perfectamente asumibles para las arcas públicas y absolutamente necesarios para que las personas corrientes comiencen, de una vez, a notar en sus vidas el fin de la crisis.

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